CAPÍTULO 40
Me moví en mi sueño mientras empezaba a acostumbrarme a la luz del sol.
Ah, qué bueno es estar de vuelta en casa.
Mis ojos parpadearon al mirar afuera, una sonrisa grabada en mi rostro porque, por primera vez en muchísimo tiempo, por fin podía dormir con la confianza de que el día siguiente iba a ser mejor.
Por fin tenía a mi otra mitad conmigo, el único enemigo antagonista que conocía se había ido y mis amigos eran buenos, pero el único problema era que no había hablado con **Lexis** desde que se fue de la fiesta el fin de semana pasado y, por lo que escuché, compró un billete de avión de vuelta a casa.
Uf, de un problema a otro.
Un grito agudo me interrumpió de mis pensamientos. Así que corrí en dirección al grito y, oh, es solo **Melia**.
"¿Qué te pasa con gritar por la mañana?" gruñí mientras buscaba el jugo en la nevera.
"Entiendo que **León** está de vuelta, ¿pero realmente tienen que hacer sus cosas y dejar la puerta sin seguro? Como si la gente tuviera dignidad" se quejó y le di una mirada.
"**Melia**, y quién dice que eres mejor. En serio, ninguno de ustedes tiene dignidad"
"No tienes que estar tan enfadada, hermana virgen" **Lee** entró y lo fulminé con la mirada antes de darle un abrazo y un beso.
Ah, qué bien se siente estar de vuelta.
"¿Vas a buscar tus cosas a tu casa o por fin le vas a decir a **Lexis** lo que sientes?" preguntó **Melia** mientras envolvía sus manos alrededor del pecho sin camisa de **Carter**.
"Lo primero. Lo segundo no va a pasar. Nunca." No soporto avergonzarme por expresar mis sentimientos cuando no sé los suyos. Así que, decírselo, no.
"¿De verdad te gusta ese tipo, **Raine**?" preguntó **Lee**, ligeramente divertido.
"Uf, cállate" descarté. Solo iba a buscar mis cosas y traerlas de vuelta aquí porque no estaba muy segura de si quería que me quedara o no. Pero, en el fondo, iba a extrañarlo todo.
"Voy a limpiar y luego voy a ir, cariño", antes de que finalmente notara que todos estaban en sus cosas de enamorados, así que literalmente estaba hablando con nadie.
Qué fastidio.
****
Entré en la casa y empecé a ordenar mis cosas, así como a empacarlas, y una parte de mí se sentía súper reacia a irme. Era como si una parte de mí se fuera a quedar atrás, pero no había nada que pudiera decir o hacer.
Finalmente terminé de empacar y ahora estaba sacando mi caja de la habitación cuando me topé con un **Lexis** recién bañado con una toalla envuelta alrededor del cuello.
"Hola" saludé.
"Así que te vas. Ya veo" dijo, ignorando mi saludo, y debo decir que había algo diferente en él.
"Sí, bueno, supuse que como **Eriel** se ha ido y lo del compromiso fue una indirecta, entonces tal vez quieras que me vaya" solté el aliento.
"¿Dije eso?" cuestionó y una chispa de emoción pasó por sus ojos.
"Uh-" tartamudeé.
"Sabes qué, no importa. Puedes irte" sacudió la cabeza y se alejó.
"¿Qué es esto otra vez? Un minuto nos vamos y al siguiente no" gruñí. Tan imposible.
"Porque por una vez en mi vida, casi era feliz, pero ahora se supone que tengo padres. Padres que me dejaron-"
"Por una razón perfectamente explicable" interrumpí.
"Claro, no lo sabrás, quiero decir, lo tienes todo intacto, tu vida es genial-"
"Primero, cállate, mi vida es genial porque creí que sería genial. ¿Pero tú? No. Por fin tienes a tus padres, pero en cambio, te niegas a escuch-"
"¿Crees que es fácil? ¿Eh? Durante veinte años estuve atrapado con esa perra de **Eriel** y simplemente entran en mi vida como si nada hubiera pasado" gritó.
"Solo. Solo dales una oportunidad" dije antes de recibir una llamada de **Lee**, así que me aclare la garganta y contesté "Hola, **Lee**, qué-"
"La ambulancia acaba de llevar a **Carter** al hospital."
*****
Corrí tan rápido como pude, el sudor se apoderaba de mi piel mientras corría por los pasillos del hospital.
Tío, este lugar es enorme.
Finalmente, vi a **Melia** y **Brooke** en la sala de espera, sujetándose con miedo mientras mi corazón se hundía.
"Hola. Qué pasó" pregunté sentándome.
**Brooke** resopló y respondió "No lo sé. Un minuto todos nos estábamos divirtiendo y riendo, luego comenzó a toser excesivamente, jadeando y... y estaba muy mal" jadeó.
"Hola, **Raine**, la enfermera dijo que podemos ver a **Carter** pero en la habitación 214, pero no por mucho tiempo así que-"
Ni siquiera le permití terminar antes de correr a la sala y abrir la puerta de golpe.
"**Macbeth**, por favor dime que estás tomando los consejos del médico o lo has descuidado por completo" lo fulminé con la mirada.
"Bueno..." arrastró.
"¿Qué quieres decir con órdenes del médico?" preguntó **Melia** y me quedé de piedra.
Uh oh, este no es mi lugar.
"Sí, bueno, creo que hay algo que todos deberían saber"
"Que tienes deficiencia de alfa-1 antitripsina (AATD). ¿Qué? El médico me informó" **Lee** sonaba enfadado.
**Melia** y **Brooke** jadearon "¿Y nos lo estás diciendo ahora mismo? ¿Ahora?"
"De hecho, le conté a **Lorrie** al respecto, así que eso cuenta. ¿Verdad?"
Todos los ojos se posaron en mí. "¿Lo sabías?" jadeó **Melia**.
"Antes de que digas nada, me entró el pánico cuando recibí la noticia y no quería que nadie se preocupara, así que solo la llamé y... Lo siento, es mi culpa"
"Whoa, nadie tiene la culpa. Solo estoy enfadada por qué no me lo dijiste" señaló **Melia**.
"Lo siento" la abrazó mientras ella sonreía dulcemente.
"Eh, suficiente con tus tonterías. Pero en serio, ¿qué diablos es la AATD?"
"Una mierda respiratoria. No puedes entender" **Lee** la despachó.
"¿Y quién dice que eres más inteligente?" **Brooke** defiende y todos soltamos una risita.
"Así que, ¿cómo te fue co-**Carter** empezó a preguntar antes de empezar a toser furiosa y continuamente.
El miedo irradiaba por mi cuerpo, corrí a su lado mientras **Lee** corría a buscar a los médicos.
¿Qué diablos está pasando?