Capítulo 6
—¡Filidelia! —Isla gritó, preocupada—. ¡Filidelia! ¿Estás bien?
Lilly se ofreció a empacar los libros de Filidelia. —Sí, lo haré.
—¿Qué pasó con Claire? —preguntó Rowan—. Tina estaba teniendo problemas, ¿verdad?
—Sí, pero la enfermera Srta. Florida dice que no es nada. —respondió Luna.
—Pensé que no iría. —dijo Rio.
Cora se echó a reír.
—Cállate. —le dijo Caroline, con desdén.
—¿Adónde te vas? —preguntó Jade, preocupada.
Filidelia no dijo nada.
—¿Qué pasa? —preguntó Luna.
Filidelia miró hacia un lado, hacia Sr. Park.
—¡Filidelia! —llamó Luna.
—Vamos a ver al Director Duean. —dijo el Sr. Park.
Filidelia asintió.
—¿Qué dijo el Doctor Mark? —preguntó Isla, preocupada.
—¿Es sobre lo de ayer? —preguntó Luna.
Filidelia se encogió de hombros.
—¿Te sientes bien? —preguntó Cora.
—¿Estás enferma? —preguntó Rio.
Filidelia negó con la cabeza.
—¿Qué pasa con Fidel? —preguntó Rowan, preocupado.
Filidelia suspiró.
—¡Filidelia! —gritó Jade.
—Vamos. —dijo el Sr. Park.
Filidelia se dirigió hacia la enfermería.
—¿Qué pasó? —preguntó Srta. Florida.
Filidelia no dijo nada.
—¿Qué pasó, mi amor? —Srta. Florida puso una mano en la espalda de Filidelia.
Filidelia se encogió de hombros.
—Tal vez deberíamos llamar a tu mamá. —dijo Srta. Florida.
Filidelia sacudió la cabeza.
—Llama a tu papá entonces. —Srta. Florida le sugirió.
Filidelia asintió.
—Necesitas un poco de descanso. —dijo Srta. Florida.
Filidelia asintió de nuevo.
—La Sra. Houston quiere verte. —dijo Srta. Florida.
Filidelia miró hacia arriba.
—No tengo tiempo. —dijo Filidelia.
—No te preocupes por eso. —dijo Srta. Florida—. ¿Con quién estabas hablando antes?
Filidelia suspiró.
—La Sra. Leticia Ruks está en el salón. —dijo Srta. Florida.
Filidelia abrió la boca.
—No la vi. —dijo Filidelia.
—Está bien, ve. —dijo Srta. Florida.
Filidelia salió de la enfermería.
—¿Qué pasa? —preguntó Sra. Oliver Ross, frunciendo el ceño.
Filidelia miró hacia otro lado.
—¿Qué pasa con la Sra. Leticia? —preguntó Sra. Oliver Ross.
Filidelia no respondió.
—¿Es sobre el examen de idiomas? —preguntó Sra. Oliver Ross.
Filidelia asintió.
—Sabía que te había molestado. —dijo Sra. Oliver Ross.
Filidelia suspiró.
—No te preocupes. —dijo Sra. Oliver Ross—. Estoy segura de que te irá bien.
Filidelia asintió.
—Tenemos que irnos. —dijo el Sr. Park.
Filidelia siguió al Sr. Park.
—Filidelia. —dijo Srta. Elvis—. Tenemos una situación.
Filidelia miró hacia arriba.
—El Director Duean quiere verte. —dijo Srta. Elvis.
Filidelia asintió.
—¿Sabes por qué? —preguntó Filidelia.
Srta. Elvis sacudió la cabeza.
Filidelia suspiró.
Sr. Park la condujo hasta la oficina del Director Duean.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Filidelia.
—Entra. —dijo el Director Duean.
Filidelia entró.
—Toma asiento. —dijo el Director Duean.
Filidelia se sentó.
—Tus padres no están disponibles, ¿verdad? —dijo el Director Duean.
Filidelia negó con la cabeza.
—Están en casa con Randy, Jerome y Emma. —dijo Filidelia.
—Sí, sí. —dijo el Director Duean—. Bueno, esto es sobre… ¿Qué hay de Tina? ¿Sabes algo de Tina?
Filidelia se encogió de hombros.
—Escuché que estaba en problemas. —dijo Filidelia.
—La Sra. Anderson está aquí. —dijo el Director Duean.
Filidelia miró hacia arriba.
—Oh. —dijo Filidelia.
—Ella va a ayudarte. —dijo el Director Duean.
Filidelia asintió.
—¿Puedes ir a la enfermería, por favor? —dijo el Director Duean.
Filidelia asintió.
—Gracias. —dijo el Director Duean.
Filidelia salió.
—Srta. Mina. —llamó el Director Duean a la enfermera.
Filidelia caminó hacia la enfermería.
—Hola, Filidelia. —dijo la Srta. Mina.
Filidelia suspiró.
—¿Te sientes mejor? —preguntó la Srta. Mina.
Filidelia asintió.
—¿Qué pasa? —preguntó Filidelia.
—¿Estás bien? —preguntó la Srta. Mina.
Filidelia asintió.
—¿Qué pasa con la Sra. Anderson? —preguntó Filidelia.
—Quiere hablar contigo. —dijo la Srta. Mina.
Filidelia asintió.
—¿Qué pasa con Tina? —preguntó Filidelia.
—No lo sé. —dijo la Srta. Mina.
Filidelia suspiró.
—¿Qué pasa con mi hermana, Fidel? —preguntó Filidelia.
—No lo sé. —dijo la Srta. Mina.
Filidelia suspiró.
—¿Quieres ir a verla? —preguntó la Srta. Mina.
Filidelia asintió.
—Solo tengo que llamar a tu mamá. —dijo la Srta. Mina.
Filidelia asintió.
—Llámala. —dijo Filidelia.
La Srta. Mina llamó a La madre de Filidel.
Filidelia esperó.
—¿Hola? —dijo Filidelia.
—Hola, Filidelia. —dijo La madre de Filidel.
—Hola. —dijo Filidelia.
—¿Qué pasa? —preguntó La madre de Filidel.
—Solo estaba preocupada. —dijo Filidelia.
—Ya veo. —dijo La madre de Filidel—. Todo está bien, cariño.
—¿Quiénes están en casa? —preguntó Filidelia.
—Papá, Martin, Emma, Jerome y Randy. —dijo La madre de Filidel.
Filidelia asintió.
—¿Estás bien? —preguntó La madre de Filidel.
—Sí. —dijo Filidelia.
—¿Estás segura? —preguntó La madre de Filidel.
—Sí. —dijo Filidelia.
—¿Qué pasa con Tina? —preguntó La madre de Filidel.
Filidelia se encogió de hombros.
—No lo sé. —dijo Filidelia.
—No te preocupes. —dijo La madre de Filidel—. Todo estará bien.
Filidelia suspiró.
—¿Me voy? —preguntó Filidelia.
—Sí, ve. —dijo La madre de Filidel— Te quiero.
—Te quiero también. —dijo Filidelia.
Filidelia colgó.
—¿Todo está bien? —preguntó la Srta. Mina.
Filidelia asintió.
—Vamos a ver a Tina. —dijo Filidelia.
Filidelia y la Srta. Mina se dirigieron a la habitación de Tina.
—¡Tina! —dijo Filidelia.
Tina estaba sentada en su cama, con Roxy y Bella a su lado.
—Hola. —dijo Tina.
—¿Qué pasa? —preguntó Filidelia.
—Es un lío. —dijo Tina.
Filidelia se sentó en la cama junto a Tina.
—Cuéntame. —dijo Filidelia.
Tina suspiró.
—¿Estás bien? —preguntó Filidelia.
—Sí. —dijo Tina— No lo sé.
Filidelia suspiró.
—¿Qué pasa con Sr. Anderson y Sra. Anderson? —preguntó Filidelia.
—Están molestos. —dijo Tina.
—¿Por qué? —preguntó Filidelia.
Tina se encogió de hombros.
—No lo sé. —dijo Tina.
Filidelia suspiró.
—¿Dónde está Letine? —preguntó Filidelia.
—Afuera. —dijo Tina.
—¿Qué va a pasar? —preguntó Filidelia.
—No lo sé. —dijo Tina.
Filidelia suspiró.
—¿Podemos llamar a La madre de Filidel? —preguntó Filidelia.
—Sí, creo que sí. —dijo Tina.
Filidelia sacó su teléfono y marcó el número de La madre de Filidel.
—Hola, Mamá. —dijo Filidelia.
—Hola, cariño. —dijo Mamá— ¿Cómo estás?
—Estoy bien. —dijo Filidelia— ¿Estás en casa?
—Sí, lo estoy. —dijo Mamá— ¿Qué pasa?
—Tina está teniendo problemas. —dijo Filidelia— ¿Puedes venir?
—Por supuesto. —dijo Mamá— Ya voy.
—Gracias, Mamá. —dijo Filidelia.
—No hay de qué. —dijo Mamá— Te quiero.
—Te quiero también. —dijo Filidelia.
Filidelia colgó.
—¿Ya viene? —preguntó Tina.
—Sí. —dijo Filidelia.
—¡Genial! —dijo Tina.
—¿Qué pasa? —preguntó Filidelia.
—Sra. Blankson y Sr. Blankson no estaban preocupados en absoluto. —dijo Bella— Pero la Niñera Betty estaba tan desesperada que entró en el patio. Y también, Sra. Chio estaba allí. Y Sra Lassey, que estaba cepillando un pelo en el pelo de Bella.
Roxy se echó a reír.
—¡Eso es gracioso! —dijo Roxy.
Bella sonrió.
—Barón estaba allí también. —dijo Bella.
—Me pregunto dónde estaba Niñera Courtney. —dijo Roxy.
—¡Espero que la Sra. Blue esté allí! —dijo Bella.
—Ella es nuestra prep madam y maestra de la clase. —dijo Roxy.
—El Director Duean entró y quería ver a la maestra de idiomas. —dijo Tina.
—¡Qué lío! —dijo Filidelia.
De repente, entró el Personal de seguridad.
—¿De qué se trata todo esto? —preguntó el Personal de seguridad.
—Tina está teniendo problemas. —dijo Filidelia.
—¿Dónde está tu papá? —preguntó el Personal de seguridad.
—En casa. —dijo Tina.
—¿Qué hay del tuyo? —preguntó el Personal de seguridad.
—También en casa. —dijo Filidelia.
—Bien. —dijo el Personal de seguridad—. Necesito hablar con vosotros en el despacho del Director Duean.
Filidelia, Tina, Roxy y Bella se miraron.
—¡Vamos! —dijo el Personal de seguridad.
Fueron a la oficina del Director Duean.
El Personal de seguridad abrió la puerta.
—Entrad. —dijo el Personal de seguridad.
Entraron.
—Siéntense. —dijo el Personal de seguridad.
Se sentaron.
El Director Duean se sentó.
—¿Qué está pasando? —preguntó el Director Duean.
—La Sra. Anderson y Sr. Anderson están aquí. —dijo Filidelia.
El Director Duean asintió.
—¿Qué es esto? —preguntó el Director Duean.
—No lo sé. —dijo Filidelia.
—Tina, ¿por qué no nos dices qué pasó? —dijo el Director Duean.
Tina se encogió de hombros.
—No lo sé. —dijo Tina.
—¿Dónde está el Profesor/a de deportes? —preguntó el Director Duean.
—No lo sé. —dijo Filidelia.
—¡Llamad a Sr. Mark! —dijo el Director Duean.
El Director Duean llamó a Sr. Mark.
—Sr. Mark, ven aquí. —dijo el Director Duean.
El Director Duean colgó.
—¿Qué pasa? —preguntó Filidelia.
—No lo sé. —dijo el Director Duean.
La puerta se abrió y entró el Sr. Mark.
—¿Sí? —dijo el Sr. Mark.
—Siéntate. —dijo el Director Duean.
El Sr. Mark se sentó.
—¿Qué pasa? —preguntó el Sr. Mark.
—La Sra. Anderson y Sr. Anderson están aquí. —dijo el Director Duean.
—Ah. —dijo el Sr. Mark.
—¿Tienes alguna información? —preguntó el Director Duean.
El Sr. Mark negó con la cabeza.
—No. —dijo el Sr. Mark.
De repente, entró un Caballero.
—¿Qué pasa? —preguntó el Caballero.
—No lo sé. —dijo el Director Duean.
El Caballero se sentó.
—Necesito saber por qué estás aquí. —dijo el Director Duean.
—Puedo ver que estás en problemas. —dijo el Caballero.
—Sí. —dijo Filidelia.
—¿Por qué? —preguntó el Caballero.
—No lo sé. —dijo Filidelia.
—¿Quién está en casa? —preguntó el Caballero.
—Papá, Mamá, Jerome, Randy y Emma. —dijo Filidelia.
—¿Estás bien? —preguntó el Caballero.
—Sí. —dijo Filidelia.
—¿Dónde están tus padres? —preguntó el Caballero.
—Aquí. —dijo Tina.
Los padres de Tina entraron en la oficina del Director Duean.
—¿Qué está pasando? —preguntó Papá.
—No lo sé. —dijo Filidelia.
—No lo sé. —dijo el Director Duean.
—¿Puedes decirnos qué está pasando? —preguntó la Sra. Anderson.
—No. —dijo Filidelia.
El Personal de seguridad suspiró.
—¡Ya basta! —dijo el Personal de seguridad.
De repente, entró el Sr. Roy.
—Quiero verte. —dijo el Sr. Roy.
—No. —dijo el Director Duean.
El Sr. Roy se fue.
—Mira. —dijo el Caballero— Necesito hablar con la Personal de cocina, Rita y el Sr. Rockson.
—Voy. —dijo el Personal de seguridad.
El Personal de seguridad salió.
—Esta es una locura. —dijo el Director Duean.
—Lo sé. —dijo Filidelia.
El Personal de seguridad regresó.
—El Personal de cocina, Rita y el Sr. Rockson no están aquí. —dijo el Personal de seguridad.
—¿Dónde están? —preguntó el Director Duean.
—No lo sé. —dijo el Personal de seguridad.
El Director Duean suspiró.
—¿Qué va a pasar? —preguntó Filidelia.
El Director Duean no respondió.
De repente, entró el Sr. Karan.
—¿Qué está pasando? —preguntó el Sr. Karan.
—No lo sé. —dijo Filidelia.
—¿Qué va a pasar? —preguntó el Sr. Karan.
El Director Duean suspiró.
—Tengo que saber qué pasa. —dijo Filidelia.
De repente, el Sr. Duean entró.
—¿Qué pasa aquí? —preguntó el Sr. Duean.
—No lo sé. —dijo Filidelia.
—¿Por qué estamos aquí? —preguntó el Sr. Duean.
—No lo sé. —dijo Filidelia.
El Sr. Duean suspiró.
—¡Necesito saber! —dijo el Sr. Duean.
El Sr. Duean se dirigió hacia la puerta.
—¡Filidelia! —dijo el Sr. Duean.
Filidelia se volvió.
—Tú. —dijo el Sr. Duean.
Filidelia esperó.
El Sr. Duean sacó una llave de su bolsillo.
—Tienes que venir conmigo. —dijo el Sr. Duean.
—¿Por qué? —preguntó Filidelia.
—No lo sé. —dijo el Sr. Duean.
Filidelia suspiró.
—Está bien. —dijo Filidelia.
Filidelia se puso de pie.
El Sr. Duean se dirigió a la puerta.
Filidelia lo siguió.
Los demás los miraron.