Capítulo 33
Abrazando mi edredón, me lo subo al pecho, estiro los brazos y me giro a la derecha, y tiro la mano a la cama, pero mi mano aterriza en otra cosa. Frunzo el ceño con los ojos cerrados y paso la palma de la mano por la superficie, mis ojos se abren de golpe cuando me doy cuenta de lo que es.
"Ahhhhhhhhhh, Dios", grito, sentándome, me cubro con todo el edredón mirándolo despertarse, se sienta en la cama y me mira con ojos somnolientos.
"¿Qué haces aquí?", grito, mirándolo fijamente.
"¿Qué hago aquí?", sus labios se tuercen en una sonrisa burlona "Fuiste tú quien me lo dijo",
Arrugo la nariz y me paso la mano por el pelo desordenado, frunciendo el ceño, la escena de ayer me golpea la memoria.
Mierda... Estaba borracha... ¿Qué locuras hice ayer?
¿Por qué no puedo recordar nada?
Dylan estaba allí, ¿y cuándo llegó?
"No pienses demasiado, no pasó nada", se frota la nuca.
No bebo porque me vuelvo loca cuando lo hago, Dios mío, Ana... Tienes que buscar tu cerebro.
"Ohh", al levantarme de la cama, tiro el edredón sobre el colchón, me levanto y lo miro mientras inhalo profundamente para calmarme "Vale", me peino el pelo con los dedos mirándolo torpemente "¿Qué hice ayer?", murmuro suavemente rascándome la nuca mientras miro al suelo.
"¿Quieres saberlo?", al bajar, camina hacia mí "Tú", se agacha, lo miro ansiosa por la respuesta "No hiciste nada, te quedaste dormida en el coche", sonríe.
"De verdad, gracias a Dios", me alejo soltando un suspiro de alivio.
Me detengo en seco cuando mi mente reacciona, me doy la vuelta y lo miro fijamente. "Entonces dijiste que insistí en dormir contigo",
Levanta una ceja con diversión mientras sus labios se tuercen en su sonrisa característica "Tú... tú", le señalo con el dedo índice "Idiota", chillo saliendo de su habitación.
¿Solté algo estúpido ayer?
Maldita sea... No debería haber bebido.
"Aquí está tu cepillo", grita, lo que me hace detenerme en mi camino hacia la puerta.
"Me estás tomando el pelo", maldiciéndolo por lo bajo, golpeo la puerta del baño.
Fuera de todo este estado de ánimo, mis labios se tuercen en una sonrisa cuando veo mi cepillo en una taza gris al lado de su taza gris, cada taza tiene un corazón rojo a la mitad impreso. Exprimiendo la pasta sobre mi cepillo, me cepillo los dientes, balanceándome mientras su olor a menta llena mis fosas nasales.
"Ana", me cubro la boca con la palma de la mano izquierda cuando asoma la cabeza por la puerta.
Mierda... ¿Por qué me siento insegura de mi aspecto de repente?
"¿Qué estás haciendo?", murmuro enfadada con la pasta en la boca.
"Cepillarme", entra y coge su cepillo "No tienes que hacer esto", me aparta la palma de la mano y empieza a cepillarse, intercambiamos miradas en el espejo que está frente a nosotros.
"Refresca primero", murmura saliendo del baño.
Voy a la ducha con curiosidad, mis dientes aparecen cuando veo dos toallas y dos albornoces colgados, el albornoz y la toalla tienen una pareja de dibujos animados impresa con un corazón en medio y también un gel de baño de lavanda está colocado al lado del suyo.
¿Cuándo consiguió todo esto?
Salgo del baño con la bata "Huele a algo bueno", digo, arrugando la nariz, corro hacia la encimera de la cocina para encontrar a mi guapo novio preparando el desayuno.
"¿Ya terminaste?", pregunta mientras remueve las verduras en la sartén caliente.
"Sí", respondo suavemente acercándome a él, me pongo detrás y paso los brazos por su cintura, lo abrazo por detrás apoyando mi mejilla izquierda en su espalda.
Él lleva el cuenco y camina hacia la mesa mientras yo lo abrazo por detrás.
"Déjame ayudarte", insisto apartándome de él, arreglo la mesa con él y nos sentamos uno al lado del otro.
"Ana", me llama suavemente.
"Hmm", tarareo mientras le doy un mordisco al pan tostado con huevo frito.
"Lo siento", dejo de masticar cuando me mira.
"Lara y yo...",
"No pasa nada... No necesito explicaciones", trago la comida que tengo en la boca y doy un sorbo a la leche.
Sé que me enfadé por lo que hizo, pero debería entenderlo... Debería confiar en él, ¿verdad?... No quiero ser infantil.
"Voy a buscar al gatito", habla mientras yo continúo con mi apetito ya que mi estómago se sentía tan vacío desde la mañana.
"Déjalo, estoy bien siempre y cuando esté a salvo", suelto tragando la leche en todo el vaso.
Al poner el vaso en la mesa, me giro a la izquierda para verlo mirándome.
"¿Qué?", pregunto curiosa mirándolo con el ceño fruncido.
Sus labios se tuercen en una sonrisa, levantando el brazo, acerca la palma de la mano a mi boca mientras lo miro tratando de averiguar su próximo movimiento. Mi cerebro funciona cuando su dedo hace contacto en el extremo de mis labios, sacando la lengua, la deslizo hacia arriba lamiendo la leche en mi labio superior antes de que me la limpie.
Su sonrisa se ensancha cuando se acerca y captura mis labios sujetándome la cara mientras lo abrazo, nos besamos metiéndonos la lengua en la boca del otro, al levantarnos de la silla corremos tropezando el uno con el otro hacia el sofá mientras nos besamos, el Sr. Han me empuja en el sofá, nuestros labios aún chocando, se inclina sobre mí.
Levantando la cabeza me mira a los ojos mientras respiro profundamente "Vamos a una cita", susurra y se acerca, continuando nuestro beso francés.