16- Un Vistazo a su Abismo
—¿Qué estás haciendo, Eileen? —preguntó Sebastián Stellios, mirándome con intensidad.
Me encogí de hombros. —Nada.
—¿Nada? —repitió, sin creérselo. —¿De verdad? —Se acercó a mí. —¿Es que acaso... estás tramando algo? —Suspiró. —Porque, cariño, me conoces. Sabes que no te dejaré salirte con la tuya, ¿verdad? —Su voz era suave.
Rodé los ojos. Dios mío, el drama. —No estoy tramando nada, Sebastián Stellios.
—¿De verdad? —preguntó, con una ceja alzada. —¿Segura, mi amor? —Extendió la mano y me tocó la mejilla.
—Sí, estoy segura. —Suspiré. —A veces eres tan... dramático.
Sebastián Stellios soltó una risita. —Soy dramático porque te amo. Y porque te conozco. Sé que cuando estás callada, estás planeando algo.
—¡Por favor! —exclamé. —Siempre estoy callada.
—No, no lo estás. —Sebastián Stellios sonrió. —Y lo sé.
—Eres el peor. —Rodé los ojos.
Sebastián Stellios se rió. —Lo sé.
—¿Y qué? —preguntó, volviendo a la conversación anterior. —¿Por qué estabas hablando con Dave?
—¿Y por qué no iba a estar hablando con Dave? —le pregunté, ladeando la cabeza.
—Porque... —empezó, pero luego se detuvo y me miró fijamente. —No importa. Solo quería saber.
—Bueno, pues ya sabes. —Me encogí de hombros.
Sebastián Stellios asintió. —Claro.
—¿Y qué? —le pregunté. —Tú no me dices con quién hablas.
—No tengo que hacerlo. —Sebastián Stellios sonrió. —Porque yo no te oculto nada. Tú sí.
—Eso no es verdad. —Lo miré fijamente. —¿Qué estoy ocultando?
Sebastián Stellios se acercó a mí y me rodeó la cintura con un brazo. —Ya lo descubriré. —Me besó en la frente. —Confía en mí, cariño.
Rodé los ojos. Siempre me ganaba. —Vale, vale. Pero no estoy ocultando nada.
Sebastián Stellios sonrió. —Ya lo veremos.
—Tú ganas. —Suspiré.
Sebastián Stellios se rió y me besó.
—Te amo, Eileen. —Susurró contra mis labios.
—Yo también te amo, Sebastián Stellios.