Capítulo 62
Tercera Persona
"¡Tenemos que salvarla primero!" exclamó **Mateo**, con los ojos llenos de determinación, después de asimilar toda la información que **Rafa** compartió. Su padre, el rey, todavía estaba en una reunión con sus consejeros reales, así que **Mateo** inició rápidamente un enlace mental para transmitir su plan para rescatar a **Camila**. En tonos susurrados, enfatizó la importancia de mantener el secreto absoluto, ofreciendo una explicación concisa de la operación encubierta. El rey, plenamente consciente de la gravedad de la situación, aceptó extender la reunión, dándoles el precioso tiempo que necesitaban, especialmente después de enterarse de que uno de los consejeros podría estar involucrado en el secuestro de **Camila**.
Dirigiendo su atención a **Alec**, que hervía de ansiedad, **Mateo** habló con un aire de autoridad tranquila. "**Alec**, te suplico que te mantengas tranquilo. Si bien **Camila** puede estar en grave peligro, mientras no sientas dolor a través de vuestro vínculo, podemos suponer que está ilesa. Nuestro objetivo principal es asegurar su regreso seguro y para eso, debemos ejecutar esta operación de rescate con discreción. Si, cuando lleguemos a la cabaña, te sientes tentado a soltar tu furia, por favor, recuerda nuestro objetivo compartido y mantente en calma".
**Alec** es el futuro gamma de la Manada Medianoche, asimilando el peso de las palabras de **Mateo**, pero la idea de que su mate estaba en peligro y que estaban cerca de salvarla, lo hizo estar de acuerdo con su príncipe. Su amor por **Camila** era inquebrantable y cada fibra de su ser anhelaba lanzarse de cabeza a la refriega. Sin embargo, su seguridad era primordial y entendió que su paciencia y autocontrol eran esenciales para su bienestar. "Comprendo la gravedad de esta situación, **Mateo**. Mi amor por **Camila** es inmenso y, aunque mis instintos me gritan que actúe, su seguridad es mi prioridad más alta. Sé lo que hay que hacer en momentos como este".
**Clay** ofreció su firme apoyo y se comprometió a intervenir si las emociones de **Alec** se descontrolaban. "Permaneceré a tu lado, **Su Alteza**, e intervendré si es necesario".
Si bien **Mateo** anhelaba proteger a **Freya** del daño, sabía que su espíritu indomable nunca consentiría ser dejada atrás. "Amor mío, cuídate mucho", imploró, con voz tierna. **Freya** respondió con una risita irónica, con su determinación inquebrantable. "Eso no hace falta decirlo", respondió con una sonrisa traviesa, reflejando su determinación y resistencia inquebrantables.
A pesar de su confianza en las habilidades de **Freya**, **Mateo** no podía sacudirse la preocupación de que sus adversarios pudieran aprovechar esta oportunidad para apoderarse de ella. Por lo tanto, su resolución fue clara: mantenerla cerca y protegerla a toda costa.
Cuando **James** confirmó que estaban listos, **Mateo** lanzó una última mirada a sus guerreros de confianza, señalando en silencio el inicio de su misión. Un grupo selecto de estos devotos guerreros los acompañó cuando se embarcaron hacia las afueras del palacio, cada paso lleno de una determinación medida para liberar a **Camila**.
Cuando se acercaron a la cabaña, los ojos agudos de **James** y **Rafa** detectaron un pasaje oscuro, una ruta oculta que resultaría invaluable en su búsqueda de **Camila**. En medio de su avance, **Mateo** alertó al grupo de la presencia de los Rebeldes en las cercanías, desplegando un enlace mental para provocar una parada abrupta. **Freya**, con sus sentidos agudizados, se centró en discernir el número de Rebeldes que los rodeaban.
"Alrededor de la cabaña, hay ocho de ellos y dos adentro", **Freya** transmitió sus hallazgos a través del enlace mental. **Mateo** transmitió la información al resto del equipo, que procedió a posicionarse discretamente, listos para enfrentarse a los Rebeldes estacionados afuera de la cabaña.
Reconociendo la posibilidad de que estos Rebeldes fueran Lycans, **Mateo** advirtió a sus guerreros contra la complacencia. "Debemos permanecer vigilantes", advirtió. Sus guerreros respondieron al unísono, prometiendo su inquebrantable dedicación a la misión.
**Rafa**, cuya experiencia y sabiduría eran invaluables, se unió a **Mateo** en la preparación para enfrentarse a los Rebeldes. "Vamos", declaró, y en perfecta sincronización, los guerreros emergieron de su ocultación encubierta para lanzar un ataque inesperado contra los guardias Rebeldes. A medida que se desarrollaba la batalla, la verdad amaneció sobre ellos: cada uno de estos Rebeldes era un Lycan y sus olores estaban magistralmente ocultos.
Antes de que **Mateo** pudiera dar más instrucciones, la impetuosidad de **Alec** lo llevó a cargar hacia la cabaña, con **Clay** y **Freya** pisándole los talones. **Mateo** exhaló un fuerte suspiro, muy consciente del peligro inminente. No tuvo más remedio que seguir su ejemplo, priorizando la seguridad de sus camaradas.
En las profundidades de la cabaña, los Rebeldes que habían estado vigilando a **Camila** comenzaron a entrar en pánico cuando los sonidos del combate se acercaron. Uno de los Rebeldes, sintiendo el peso de la responsabilidad, ordenó: "Quédate aquí y vigílala", antes de salir.
**Camila** permaneció inmóvil, con el corazón latiéndole con renovada esperanza al escuchar los ecos de la batalla. En las sombras de su encarcelamiento, rezó fervientemente a la diosa de la luna para que la guiara y para que **Alec** y el equipo de rescate llegaran rápidamente. Su anhelo más profundo era reunirse con su mate, el amor que anhelaba por encima de todo.
El Rebelde restante aprovechó la oportunidad para burlarse de **Camila** cuando se acercó a ella. La agarró cruelmente del pelo, haciéndola gritar de dolor mientras luchaba instintivamente.
"¡Suéltame!" exigió vehementemente **Camila**, vertiendo cada onza de su desafío en su voz mientras se defendía.
El Rebelde se burló en respuesta, con su arrogancia más pronunciada. "¿De verdad crees que no me di cuenta de que estabas despierta? Puedo escuchar el ritmo frenético de tus latidos", replicó, revelando que solo era un peón, siguiendo órdenes de una figura más siniestra. Ahora, parecía ansioso por emplear a **Camila** como medio para facilitar su escape.
Sin embargo, mantuvo una sujeción firme sobre su cabello mientras se movía hacia la salida de la cabaña. **Camila** continuó gritando pidiendo ayuda, su voz era un faro de esperanza, incluso en las profundidades de la cámara subterránea. Sin embargo, sabía muy bien que estaban escondidos, lejos de los oídos indiscretos de los posibles rescatadores.
El Rebelde echó una mirada furtiva hacia la escalera antes de optar por atravesar en la dirección opuesta. Sus captores habían ideado una ruta de escape de contingencia, sin que **Camila** lo supiera. Sin embargo, ella abrigaba su propio plan secreto, raspando metódicamente su piel contra la pared para dejar rastros para **Alec** y el equipo de rescate inminente. Gradualmente, su olor comenzó a regresar, eludiendo la detección del Rebelde. **Camila** persistió en sus protestas vocales, sus gritos y exclamaciones sirviendo como una distracción inteligente para desviar la atención del Rebelde de sus sutiles acciones.
Más allá de las paredes de la cabaña, los leales guerreros del palacio continuaron su implacable asalto a los Lycans Rebeldes, emergiendo victoriosos con la resistencia y la unidad que encarnaban. **Alec** y los demás se aventuraron en la cabaña, embarcándose en su peligrosa misión. Su encuentro inicial consistió en un solo Lycan Rebelde, lo que provocó que **Alec** cargara hacia adelante sin dudarlo. Su confianza implícita en sus camaradas le aseguró que la asistencia sería rápida si fuera necesario. **Clay** asumió la responsabilidad de someter al Rebelde y le ordenó que revelara el paradero de **Camila**.
"Lo perseguiré", declaró **Freya**, con su resolución inquebrantable. **Clay** dio su conformidad, regresando a la feroz batalla exterior. A su debido tiempo, **Mateo** y **Rafa** se unieron a la pelea, y **Mateo** asumió el mando del Rebelde capturado.
Ansioso y lleno de pavor, **Mateo** preguntó sobre el paradero de **Alec** y **Freya**. "¿Dónde se puede encontrar a **Alec** y **Freya**?" preguntó, con la voz teñida de preocupación.
"Se dirigieron en esa dirección para localizar a **Camila**", informó **Clay**, apresurándose a cumplir con el esfuerzo de búsqueda.
**Mateo** y **Rafa** siguieron adelante, con sus sentidos muy atentos al olor de **Camila**, que se hizo más fuerte con cada momento que pasaba. Se estaban acercando a ella y al captor desconocido que tenía su destino en sus manos.
**Alec**, impulsado por la urgencia del momento, corrió hacia adelante, con el corazón latiendo con la esperanza de reunirse con **Camila**. El alivio lo inundó al sentir que ella permanecía ilesa a través de su vínculo. **Freya** y **Mateo** mantuvieron su proximidad inquebrantable a **Alec**, un frente unido contra la inminente confrontación.
De repente, **Freya** sufrió una transformación sorprendente, transformándose sin problemas en su forma de lobo. Este cambio impulsó a **Mateo** a seguir su ejemplo, entendiendo que los instintos agudizados de **Freya** habían detectado una amenaza inminente. **Freya** corrió junto a **Alec** y se abalanzó sobre un Lycan Rebelde, con sus poderosas mandíbulas apretándose alrededor de su cuello, obligándolo a soltar su agarre en el pelo de **Camila**.
A la velocidad del rayo, **Mateo** se enfrentó a otro Rebelde, con sus movimientos fluidos y deliberados. **Alec**, mientras tanto, corrió al lado de **Camila**, con los ojos llenos de una intensa mezcla de alivio y amor.
"**Camila**, estás a salvo ahora", susurró **Alec**, con lágrimas de alegría en los ojos mientras la contemplaba, buscando cualquier señal de lesión o angustia.
La mirada llorosa de **Camila** se encontró con la de **Alec**, abrumada por la gratitud y el afecto. "Por supuesto, amor mío. Sabía que vendrías por mí", respondió, con la voz temblando de emoción. Estaba ilesa, un testimonio de la fuerza de su vínculo y la determinación de sus rescatadores.
Volviendo su atención a **Mateo**, que continuaba luchando contra un Rebelde, **Alec** transmitió en silencio su gratitud. **Mateo** reconoció el sentimiento tácito con un leve asentimiento, señalando en silencio a **Alec** que podía manejar la situación, liberando a **Alec** para que se concentrara por completo en **Camila**.
**Freya** se unió a ellos, con su sonrisa de lobo reflejando la euforia que los envolvía a todos. Estaban juntos de nuevo, a salvo y resueltos en su compromiso de frustrar a sus adversarios y poner fin a la angustiosa prueba que los había llevado a este punto.