Capítulo 91
—Yo también te amo, Heather. Eres la primera razón por la que sigo vivo. Podría haber muerto de hambre. No lo hice porque estabas tú.
Compartimos un beso largo, lento y apasionado antes de que se levantara de mi regazo y se dirigiera hacia la puerta.
—Ven a quedarte conmigo —las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera pensar.
Ella se detuvo y se giró hacia mí.
—¿Qué?
—Heather, te necesito… te necesito a mi lado en todo momento. Ven a vivir conmigo, por favor —rogué. Me miró y sus ojos volvieron a humedecerse.
—Por favor. Contigo a mi lado, sé que puedo lograr cualquier cosa.
Sus ojos volvieron a humedecerse y me sonrió. Mi corazón latía tan rápido. La amaba muchísimo y me tomé en serio cada cosa que dije.
—Guau. No sé qué decir, no esperaba…
—Por favor —la interrumpí.
Ella sonrió y se secó las lágrimas.
—Sabes que me encantaría.
Le sonreí.
—Gracias. Te amo.
—Yo también te amo, Sheridan —sonrió y salió de la oficina.
Sentí que era el chico más feliz de la tierra.
**
Pov de Heather:
Me senté en mi oficina soñando con una vida con Sheridan. Solo quería que tuviera éxito en este plan suyo para que pudiéramos estar en paz. En paz para presumir nuestro amor frente al mundo, sin tener que escondernos.
Lo amaba hasta la locura. Si le pasaba algo, me afectaría directamente, de todas las formas posibles. Me había poseído. Yo era suya.
Salí de mis pensamientos cuando sonó el teléfono de mi oficina. Cogí el teléfono.
—Hola. P.W. Heather Welds, hablando.
—Sí, hola, señorita Welds, me gustaría hablar con la Sra. Christina.
—¿De parte de quién?
—Sr. Debroc.
El inversionista. No parecía feliz.
—Claro, señor. Espere mientras le aviso.
Me levanté y fui a su oficina. Había dejado de llorar.
—Mamá, tienes una llamada en la línea cuatro.
—¿De?
—El inversionista.
—Está bien.
Delante de mí respondió a la llamada.
—Hola, Sr. De… —la interrumpió él. Pude oírle hablar enfadado— ¿Qué? ¿Cómo lo… No, yo… ¡Es mentira! ¡Es mentira, se lo aseguro!… Espere, ¡no! Pero… sí. Pero insisto en que… —dejó de hablar y miró el teléfono con incredulidad.
—¿Qué?
—Colgó —dijo tristemente dejando caer el teléfono.
—¿Cuál es el problema?
—Se retiró. Ha dejado de ser inversionista. Heather, yo… no puedo creer esto.
Fingí estar arrepentida.
—Lo siento, ma —la miré— Mamá, tendrías que vender la empresa.
Ella me miró.
—¿Qué?
—Ya no controlas nada. Sé que es difícil. Pero piensa —me di la vuelta y salí de su oficina. Sabía que se rendiría.
*
Pov de Ace:
Estaba en mi oficina viendo a Christina llorar a pulmón después de que Heather saliera de su oficina. Nunca antes había estado tan destrozada. Sonreí, satisfecho. Ahora estaba perturbada en todos los sentidos posibles. Tanto económica como psicológicamente, sobre todo después de ver a 'Sheridan'.
La vi secarse las lágrimas y coger el teléfono de la oficina para llamar a Rob.
—¿Hola, Rob? Por favor, ven. ¡Sí, ahora! ¡Lo más rápido posible! —colgó y sollozó.
Media hora después, Rob entró en su oficina.
—¿Qué pasa, Christina? —fue a sentarse.
Ella le contó todo. Desde el robo hasta el último inversionista. Pero la historia del inversionista no llamó su atención, por supuesto.
—¿SHERIDAN ESTÁ VIVO?
—¡Sí! ¡Sí, Rob, sí! Elijah tenía razón. ¡Lo tenía!
Rob se puso pálido.
—¡Christina, te lo dije! ¡Vende esta empresa y vámonos! ¡Ponlo en el periódico hoy! Así que para la semana que viene, el miércoles o algo así, debes haber encontrado un comprador. Necesitamos irnos.
Ella lo miró con los ojos hinchados.
—Tienes razón. Yo… iré a la prensa hoy y anunciaré la venta de la empresa.
¡Sí!
—Eso es lo mejor que puedes hacer —dijo Rob aliviado.
Rob pronto se fue y decidí seguirlo en secreto hasta donde vivía. Una vez que supe su barrio y su casa, regresé a la oficina. Hasta ahora, todo estaba bien. Sabía exactamente qué hacer.
*
Esa noche, me senté y vi las noticias de las 8:30 con Keith. Se mencionó la venta de las industrias P.W. Por fin había aceptado. Keith y yo nos reímos.
—Ahora sabes lo que hay que hacer, ¿verdad? —le pregunté a Keith.
—Sí. ¿Cuándo empiezo?
—La semana que viene, el lunes.
Era viernes.
—De acuerdo. Ya he hablado con Christian. Está listo.
—De acuerdo. Joder, todo va sobre ruedas. Me alegro.
—Yo también. Hay que recuperar lo que es tuyo. Mañana llamaré a Christina.
—Vale. Y tengo que contarte algo.
—¿Qué?
—Heather se muda mañana.
Sus ojos se abrieron de par en par.
—¿Va a vivir contigo?
—Sí. Se lo pedí. Y cuando estemos listos, vivirá conmigo en la guarida.
—Guau. Me alegro por ti, tío. Todo va a ser positivo para ti.
—Lo sé. La voluntad de Dios. Tengo la oportunidad de vengarme sin tener que matar a nadie ni nada por el estilo.
—Sí.
Sonreí para mis adentros. Las cosas mejoraban con cada día. Y, estaba bastante impaciente por que mi amor se mudara.
Pov de Heather:
Esa noche, Shirley me había ayudado a empacar. Le había contado lo de mudarme con Sheridan y se había alegrado por mí.
—¿Pero cómo te veré ahora? —fue lo único de lo que se quejó.
—Puedes venir a su casa cuando quieras, cariño. Además, de vez en cuando haré pijamadas en tu casa. ¿Trato?
—¡Trato!
Nos reímos y nos abrazamos.
Fue fácil empacar porque solo me había mudado a ese apartamento con sábanas, mis pertenencias y utensilios de cocina. Vendería el apartamento a otra persona.
Esa noche dormí en paz. Sheridan iba a venir a recogerme a la mañana siguiente.
*
La mañana llegó pronto. Me duché y luego Shirley y yo desayunamos. A las diez, Ace llamó a mi puerta. Corrí a abrirla.
—Buenos días, princesa —abrió los brazos y corrí hacia ellos, abrazándolo e inhalando su dulce perfume.