Capítulo 62
Cerré la puerta de mi coche y entré en la cafetería, pedí un chocolate caliente que ya me debía y me senté en una de las mesas.
Pasó un minuto, luego dos, tres y pronto, media hora.
Tocaba las uñas con impaciencia en la mesa de madera. ¿Dónde diablos estaba este tipo?
Probablemente enrollándose con alguna tipa; típico.
¿Celosa? Ja. Ni de coña. Tranquilos, tengo echado el ojo a un buen bombón y definitivamente no era el hombre-puta en el que estaban pensando.
La campanilla de encima de la puerta sonó, indicando la llegada de alguien. Para entonces, ya estaba en mi móvil jugando al piano tiles 2 con un auricular en la oreja izquierda. Una mano aterrizó en la mesa y me sacudió de vuelta a la realidad y me hizo perder la concentración. Se me escapó el dedo y toqué la baldosa equivocada, haciendo que la canción terminara.
Joder.
¡Esa podría haber sido una nueva mejor marca! Este tipo necesitaba aprender algunas cosas sobre modales. No podía borrar mi expresión de enfado ni aunque quisiera. ¿Sabes lo difícil que es tocar esta puta pantalla tantas veces con una velocidad increíble? ¿No? Deberías.
Levanté la vista y vi a Levy sonriéndome y juro que estaba a segundos de darle un puñetazo en la cara. Después de no aparecer, finalmente lo hace arruinando mi oportunidad de alcanzar una nueva mejor marca en este estúpido juego.
Maldito seas, Levy.
Respiré con irritación mientras se sentaba frente a mí. "¿Qué pasa?" Preguntó mientras se reclinaba en su asiento y tomaba un sorbo de su café.
Llevaba esperándole más de media hora y tenía el descaro de tomarse su tiempo y comprarse una taza de café. Estuve a punto de castrar al tipo, pero me las arreglé para contenerme y recuperar la compostura; al menos, lo suficiente para no matarlo.
Fui directa al grano y solté la razón por la que estaba allí en primer lugar.
"¿Qué quieres decir con que 'lo dejas'?" preguntó Lev de forma incrédula. Le lancé una mirada inexpresiva.
"Me refiero a que lo dejo, Lev. Me retiro de la competencia. Se acabaron las peleas y darle palizas a la gente para ganar un estúpido premio. Ya no vale nada", le dije con cansancio, solo para que él no quisiera saber nada de eso.
Me miró como si estuviera loca y yo me encogí de hombros en respuesta. Estaba tirando todo esto a la basura para empezar de nuevo. Tenía a Adam y a su familia que ayudar. Necesitaba estar allí para ellos 24/7 y no podía darles mi atención indivisa si tenía esta ridícula pelea en marcha.
"¿Qué ha cambiado? Veo esa mirada, está vacía. La determinación que vi en Pixie hace unos días se ha ido. ¿Qué pasó?" El tono de Levy estaba lleno de preocupación y me moría por contárselo todo y dejar que me consolara, pero me las arreglé para contenerme y me recordé a mí misma que yo era Pixie.
"La razón por la que elegí luchar se ha ido, ya no hay nada que me impida alejarme de esta competencia. Ya no necesito el dinero", expresé en voz baja, susurrando la última frase e intentando evitar otro colapso mental.
Sacudí la cabeza, tratando de obligarme a reaccionar. Estaba allí para notificarle que dejaba la competencia, no para que me interrogara sobre mis decisiones.
"Te veré alguna vez, Lev. Gracias por todo", me di la vuelta y lo dejé allí, confundido.
Saqué mi móvil mientras caminaba hacia el coche con el que había venido, llamando a mi madre para preguntarle dónde estaba. Mis padres me llamaron anoche para decirme que venían a casa e inmediatamente les dije que los recogería en el aeropuerto, así que allí estaba, en una cafetería donde le pedí a Lev que me esperara de camino al aeropuerto.
Al entrar en el coche, le dejé un mensaje a mi madre para decirle que estaba de camino después de no poder llamarla. Me puse al volante y arranqué el motor, saliendo del estacionamiento y tomando la carretera hacia el aeropuerto para reunirme con mis padres.
\
En el camino, lo único que podía hacer era evitar llorar. Me costó mucho esfuerzo hacer que mis ojos tuvieran un aspecto normal con la cantidad de corrector que tenía y sería una pena que acabara llorando y estropeando esto. No quería que mis padres sospecharan nada y arruinaran nuestra reunión después de las pocas semanas que no los había visto. Echaba de menos a mis padres cada vez que hacían todos estos viajes de negocios, pero sé que lo hacen para financiar mis necesidades y para reunir el dinero que necesito para mis estudios universitarios. Sabía que lo hacían por mí.
Cuando finalmente llegué al aeropuerto, aparqué el coche y me acerqué al edificio para esperar en la salida a que aparecieran mis padres.
"¿Case?" La voz de mi madre llamó y al instante levanté la vista del teléfono después de leer el mensaje de Adam esta mañana.
"Oh, mi dulce y querida hija, te he echado de menos. ¿Dónde está ese padre tuyo? ¡Dios, siempre desaparece en los momentos más aleatorios!" Me reí de su perorata.
Un minuto después, mi padre caminó hacia nosotros desde el baño y me abrazó en cuanto me tuvo al alcance de la mano. Me reí en voz baja de lo fuerte que me estaba abrazando.
"Te echo de menos, Princesa", me susurró al oído, plantándome un beso en la sien. Cuando se apartó, tragué saliva al verlo. Su atención se centró en mis ojos hinchados.
"Princesa..." Me tragué el nudo de la garganta mientras me miraba con sospecha.
"¿A quién tengo que matar?" Me reí nerviosamente ante eso.