La Guerra Comienza
Damon estaba en medio de la destrucción de su casa de seguridad en Midtown, con el humo ondulando en el aire como los restos de una pesadilla. El suelo bajo sus pies estaba manchado de sangre—la sangre de sus hombres. Los cuerpos de los mercenarios de Adrián yacían esparcidos por el asfalto, un testimonio de la brutalidad de la emboscada.
Pero esto no era solo un ataque.
Era una declaración de guerra.
Alina sintió la tensión en el cuerpo de Damon mientras estaba a su lado. Sus puños estaban apretados, sus hombros rígidos. El peso de la traición, la destrucción y la pérdida se asentó en él como un sudario de hierro.
Marco, todavía agarrando su brazo sangrante, estaba frente a él, esperando órdenes.
"Tenemos que movernos rápido", dijo Marco, con la voz tensa pero firme. "Adrián se llevó el cargamento. Tenemos una ventana antes de que lo descargue, pero no durará mucho".
La mandíbula de Damon se crispó. "¿Tenemos alguna pista sobre su ubicación?"
"Nada sólido todavía", admitió Marco. "Pero hay rumores sobre un encuentro en el muelle".
Damon exhaló bruscamente, su mente ya dando vueltas con posibilidades. Adrián era despiadado, pero también estratégico. No mantendría los bienes robados en un solo lugar por mucho tiempo.
Alina se acercó, con la voz firme. "Tenemos que contraatacar antes de que desaparezca de nuevo".
Damon se volvió hacia ella, con los ojos oscuros y calculadores. "No te equivocas". Se volvió hacia Marco. "Llama a todos los hombres que tengamos. Vamos a llevar la pelea a Adrián antes de que pueda hacer su próximo movimiento".
Marco asintió e inmediatamente comenzó a hacer llamadas.
Damon se volvió hacia Alina, suavizando su mirada solo un poco. "Necesito que te quedes atrás".
Alina se burló. "Ni de coña".
Frunció el ceño. "Alina—"
Ella dio un paso adelante, agarrando su muñeca. "No me voy a quedar al margen mientras Adrián intenta destruirte. Estoy en esto, Damon. Te guste o no".
Sus labios se apretaron en una línea delgada. Un músculo de su mandíbula se contrajo. Pero la conocía lo suficientemente bien ahora: no iba a echarse atrás.
Finalmente, suspiró. "Quédate cerca de mí".
Alina asintió, con el pulso acelerado.
Esto era todo.
El principio del fin.
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**Los muelles—1:45 AM**
El aire de la noche era denso con sal y gasolina cuando la caravana de Damon llegó a los muelles abandonados. El lugar estaba inquietantemente tranquilo, las olas golpeando contra los pilares de madera en la distancia.
Pero el silencio era engañoso.
Damon salió primero, con su arma ya desenfundada. Marco y una docena de sus hombres lo siguieron, cada uno armado y listo. Alina se mantuvo cerca, con el corazón latiéndole en el pecho.
"Quédate detrás de mí", murmuró Damon.
Alina asintió, agarrando el pequeño cuchillo que había metido en su chaqueta.
Se movieron por las sombras, sus pasos silenciosos contra el pavimento húmedo.
Entonces—movimiento.
Un destello de luz. El clic de un arma al ser amartillada.
Damon reaccionó al instante.
"¡Cubran!" ladró.
Estalló el fuego de las armas.
Las balas atravesaron el aire, impactando contra cajas y contenedores de metal. Damon agarró a Alina, arrastrándola detrás de una pila de carga.
"¡Agáchense!" ordenó antes de devolver el fuego.
Marco y los demás se dispersaron, disparando a los hombres de Adrián. La batalla fue rápida y despiadada, el sonido de los disparos resonando sobre el agua.
El corazón de Alina latía con fuerza mientras se asomaba por la caja. Vio a un hombre apuntando a Damon desde las sombras.
Sin pensar, se abalanzó.
Su cuchillo se hundió en el costado del hombre. Gruñó, y su arma cayó al suelo.
Damon se giró justo a tiempo para verla. Sus ojos brillaron con algo oscuro—algo posesivo y orgulloso.
Pero no había tiempo para palabras.
Viniendo más hombres de Adrián.
Damon disparó tres tiros rápidos, derribando a dos de ellos al instante. Pero seguían viniendo, implacables y bien entrenados.
Entonces—
Una explosión.
Los muelles temblaron cuando un tanque de combustible explotó en llamas, la onda expansiva desequilibró a Alina.
Damon la atrapó antes de que tocara el suelo, con los brazos firmes a pesar del caos.
"Tenemos que acabar con esto ahora", gruñó.
Marco apareció a su lado. "Encontramos el cargamento de Adrián. Lo están cargando en un barco de carga al final de los muques".
Los ojos de Damon se oscurecieron. "Entonces hundamos ese maldito barco".
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Se movieron rápido, abriéndose paso entre el caos. La adrenalina de Alina estaba bombeando mientras se mantenía cerca de Damon, su cuchillo aún manchado de sangre.
Finalmente, llegaron al extremo de los muelles.
Y allí estaba él.
Adrián.
De pie en la base de la rampa de carga, con un arma en la mano y una sonrisa en la cara.
"Bueno, bueno", dijo Adrián arrastrando las palabras, con voz burlona. "Me preguntaba cuándo aparecerías".
Damon levantó su arma. "Me robaste".
Adrián se rió entre dientes. "Tú me robaste algo primero". Su mirada se dirigió hacia Alina. "¿O debería decir... alguien?"
Alina contuvo el aliento.
Damon apretó su agarre en el arma. "Esto no se trata de ella".
"¿No es así?" Adrián sonrió. "Has cambiado, Damon. Solías ser despiadado. ¿Ahora? Tienes una debilidad". Sus ojos se fijaron en Alina. "Y pienso aprovecharla".
Alina sintió la tensión de Damon a su lado. Extendió la mano y apretó la suya ligeramente.
Adrián vio el gesto y se rió. "Qué dulce".
Damon dio un paso adelante. "Esto termina esta noche, Adrián".
Adrián levantó su arma. "No podría estar más de acuerdo".
Al segundo siguiente, todo estalló en caos.
Los disparos resonaron cuando Damon y Adrián dispararon al mismo tiempo. Alina se lanzó a cubrirse cuando las balas rebotaron en los contenedores de metal que la rodeaban.
Damon se movió rápido, esquivando los disparos de Adrián y acortando la distancia entre ellos.
Entonces—golpeó.
Un golpe brutal en la mandíbula de Adrián. El arma salió volando de la mano de Adrián cuando se tambaleó hacia atrás.
Damon no dudó. Agarró a Adrián por el cuello y lo estrelló contra un contenedor de transporte.
"Cometiste un error al venir por mí", gruñó Damon. "Un error que no vivirás para lamentar".
Adrián escupió sangre, riendo. "No me matarás, Damon".
El arma de Damon se apoyó contra su sien. "Pruébame".
Alina observó, con la respiración entrecortada.
Esto era todo.
El dedo de Damon se movió en el gatillo.
Pero entonces—
Sirenas.
Policía.
El sonido de las sirenas que se aproximaban llenó el aire.
Los hombres de Damon comenzaron a retirarse, sabiendo que solo tenían unos segundos antes de que el lugar se viera invadido por la policía.
Adrián sonrió. "Parece que se te acabó el tiempo".
Damon dudó, solo por un segundo. Luego se echó atrás, con los ojos ardiendo de rabia.
"Esto no ha terminado", prometió.
Adrián sonrió. "Cuento con ello".
Damon agarró la mano de Alina. "Nos vamos. Ahora".
Corrieron, desapareciendo en las sombras justo cuando llegó la policía.
Esta guerra no había terminado.
Pero esta noche, habían ganado la batalla.
Y Damon no se detendría hasta que Adrián fuera solo un recuerdo.