Sombras en la oscuridad"
La tensión en el ático de Damon era asfixiante. El aire se sentía más pesado, como si las paredes se estuvieran cerrando. Alina se sentó tiesa en el sofá de cuero, con los dedos apretando la tela. Lucas estaba cerca de la ventana, con el teléfono todavía en la mano, con la cara seria.
Los ojos de Damon estaban fijos en él. "Repite eso."
Lucas exhaló, negando con la cabeza. "Dije que... Víctor ya no es el mayor problema. Hay alguien más."
Damon se inclinó hacia adelante, con los codos en las rodillas. Su paciencia era mínima. "¿Quién?"
Lucas dudó, luego dijo el nombre que lo cambiaría todo.
"Adrián."
Un silencio lento y mortal llenó la habitación.
La expresión de Damon se oscureció. Había pasado años eliminando amenazas, asegurándose de que nadie pudiera desafiarlo. Pero este nombre, "Adrián", era completamente desconocido. Y eso lo hacía peligroso.
Alina tragó saliva. "¿Quién es?"
Lucas se pasó una mano por el pelo. "Todavía no sabemos mucho. Pero por la forma en que hablaron los hombres de Víctor, Adrián no es solo otro rival". Se encontró con la mirada de Damon. "Es alguien a quien temen".
La mandíbula de Damon se apretó. Si la gente de Víctor temía a este hombre, solo podía significar una cosa: "Adrián era peor".
Una horrible comprensión se instaló en el pecho de Alina. "¿Crees que Víctor estaba trabajando con él?"
Lucas frunció el ceño. "Lo dudo. Si lo estuviera, habría usado el nombre de Adrián como palanca antes de que lo esposaras".
Damon permaneció en silencio, juntando fragmentos de información. Víctor había sido arrogante. Despiadado. Pero nunca había mencionado una fuerza mayor en juego.
Sin embargo, sus últimas palabras ahora resonaban en la mente de Damon como un eco persistente:
*"No lo verás venir".*
En ese momento, Damon había pensado que era un intento desesperado por mantener el control. ¿Pero y si no se trataba de Víctor en absoluto?
¿Y si fuera una advertencia?
Lucas continuó, con la voz baja. "Necesitamos averiguar quién es Adrián antes de que haga un movimiento".
Damon asintió. "Y tenemos que hacerlo rápido".
Alina exhaló, abrazándose a sí misma. "Ella ya no le temía a Víctor".
Ahora, había algo mucho peor acechando en las sombras.
Y su nombre era Adrián.
Nueva York palpitaba con vida, pero para Damon, la ciudad nunca se había sentido más asfixiante. Estaba de pie junto a la ventana del ático, mirando el brillante horizonte, con la mente perdida en cálculos.
Adrián. El nombre se sentía como un fantasma. Un enemigo desconocido al alcance de su mano.
Lucas estaba sentado en el sofá, desplazándose por su teléfono. "Nuestra gente está investigando, pero hasta ahora, no hay nada. Sin registros. Sin afiliaciones. Es como si no existiera".
Los dedos de Damon se convirtieron en puños. "Todos dejan un rastro. Encuentra el suyo".
Lucas asintió, con la expresión seria. "Sí, pero ¿y si quiere que lo encuentren?"
Damon no respondió. La idea era inquietante, pero era posible. Un hombre como Adrián no aparecería sin una razón. "Y si se estaba mostrando ahora, era intencional".
El sonido de pasos los hizo girar a ambos.
Alina estaba parada en la puerta, con una de las camisas de Damon, con el pelo un poco despeinado por el sueño. Pero su expresión era aguda.
"No podía dormir", admitió, entrando en la habitación. "No dejaba de pensar en lo que dijo Víctor".
Damon se suavizó un poco. "No tienes que preocuparte por eso ahora".
Alina sacudió la cabeza. "No. Sí". Dudó. "¿Y si la advertencia de Víctor no era sobre él mismo? ¿Y si te estaba advirtiendo sobre Adrián?"
El estómago de Damon se contrajo. "Ese pensamiento ya había cruzado por su mente".
Antes de que pudiera responder, el teléfono de Lucas zumbó. Respondió de inmediato, con la expresión cambiante mientras escuchaba.
Un segundo después, maldijo en voz baja.
Damon se enderezó. "¿Qué?"
Lucas terminó la llamada, con la cara tensa. "Uno de nuestros informantes... se suponía que se reuniría conmigo esta noche. Acaban de encontrar su cuerpo en un callejón del centro".
La habitación se quedó en silencio.
"Estilo ejecución", añadió Lucas. "Sin signos de lucha. Un disparo limpio en la cabeza".
Alina jadeó.
El agarre de Damon se apretó. "Adrián".
Lucas asintió sombríamente. "Parece un mensaje".
El corazón de Damon latía con fuerza. Había jugado este juego el tiempo suficiente para saber cómo funcionaba. "Esto no fue una coincidencia. Este fue el primer movimiento".
La respiración de Alina era superficial. Había visto la brutalidad del mundo de Víctor, pero esto se sentía diferente. Más calculado. Más "deliberado".
Se acercó a Damon. "¿Qué hacemos ahora?"
Damon exhaló, girándose hacia la ventana de nuevo. La ciudad se extendía ante él, brillante y vibrante, pero no veía nada de eso.
Porque en la oscuridad, una nueva amenaza estaba surgiendo.
"Adrián estaba aquí".
Y acababa de declarar la guerra.