Abriéndose
El pulso de Alina rugía en sus oídos mientras el peso de su decisión la presionaba. La ciudad se extendía bajo ella como un abismo brillante, y sin embargo, dentro del ático de Damon, el aire era sofocante. Damon estaba frente a ella, sus ojos azul hielo fijos en ella con una intensidad que le hacía flaquear las rodillas.
Ella había vuelto a él.
No porque fuera la opción segura. No porque fuera la lógica. Pero porque la idea de alejarse se sentía como arrancar un pedazo de su alma.
La mandíbula de Damon estaba apretada, todo su cuerpo tenso, como si estuviera esperando que ella dijera las palabras que lo destruirían o lo traerían de vuelta a la vida.
'Estoy aquí', susurró finalmente.
Una respiración lenta y medida salió de sus labios. '¿Estás segura?'
La profundidad en su voz le envió un escalofrío. Ella sabía lo que realmente estaba preguntando.
¿Estás segura de que puedes vivir en mi mundo? ¿Estás segura de que puedes manejar lo que viene conmigo?
No, no estaba segura. Pero estaba segura de una cosa: no podía vivir sin él.
'No pertenezco a ningún otro lugar', admitió, su voz firme a pesar de la tormenta que rugía dentro de ella.
Damon dio un paso lento hacia ella, su mirada oscureciéndose. 'No tienes idea de lo que eso significa, Alina'.
Ella sostuvo su mirada. 'Entonces, muéstramelo'.
Algo en él se rompió. Se movió antes de que ella pudiera respirar de nuevo, cerrando el espacio entre ellos y cubriendo su rostro con manos ásperas y fuertes. El aire entre ellos ardía con el tipo de tensión que solo conducía a la destrucción.
Sus labios se posaron sobre los de ella, su aliento mezclándose con el de ella. 'Una vez que lo haga, no hay vuelta atrás'.
El corazón de Alina latía con fuerza, pero no retrocedió. 'No quiero volver atrás'.
Entonces sus labios se estrellaron contra los de ella.
No fue suave. No fue cuidadoso. Fue crudo, desesperado, como un hombre que había estado muriéndose de hambre durante demasiado tiempo. Su agarre en ella se apretó, sus dedos enredándose en su cabello como si temiera que desapareciera.
Pero ella no iba a ninguna parte.
Alina se derritió en él, sus manos agarrando su camisa, tirando de él imposibilitando que se acercara. Cada toque, cada movimiento, envió fuego por sus venas. Nunca había sentido nada como esto, como si estuviera siendo consumida y adorada al mismo tiempo.
Damon retrocedió lo suficiente para apoyar la frente contra la de ella, respirando con dificultad. 'Me vuelves loco, Alina'.
Una pequeña risa sin aliento escapó de ella. 'No estás exactamente estable para empezar'.
Eso le valió una sonrisa, pero desapareció tan rápido. La tomó de la mano, entrelazando sus dedos con los de ella, y la condujo hacia las ventanas que daban a la ciudad.
'Necesito que entiendas algo', dijo en voz baja. 'Elegirme significa elegir este mundo. El peligro, los secretos, las cosas que nunca podrás deshacer'.
Alina tragó saliva con dificultad. Ya había visto más de lo que debía. Ya se había visto atrapada en el fuego cruzado de la guerra de Damon. Pero todavía estaba de pie.
'No me importa el mundo, Damon. Me importas tú'.
Su expresión se endureció, como si quisiera creerle pero no confiara en sí mismo para hacerlo. 'Entonces necesito mostrarte lo que eso realmente significa'.
Alina frunció el ceño. '¿Qué quieres decir?'
Damon se volvió hacia un panel elegante en la pared, presionando su palma contra él. Una puerta oculta se deslizó, revelando una escalera que conducía hacia abajo.
Su estómago se apretó.
Esto era todo. La parte de la vida de Damon que le había estado ocultando.
Él extendió su mano. 'Ven conmigo'.
Alina dudó solo un segundo antes de meter sus dedos en los suyos.
Ya había caído demasiado profundo para dar marcha atrás ahora.
---
El nivel oculto debajo del ático de Damon no se parecía en nada al lujoso espacio de arriba. Las paredes estaban revestidas con monitores de alta tecnología, parpadeando con imágenes de seguridad, mapas e información codificada que no tenía sentido para ella. En el centro de la habitación, una larga mesa de acero estaba cubierta de armas, documentos y dispositivos encriptados.
Era una sala de guerra.
El pulso de Alina se aceleró mientras lo absorbía todo.
Damon caminó hacia una de las pantallas, tocándola hasta que apareció una imagen: un hombre con un traje elegante, con una expresión tranquila pero letal. Adrián.
La respiración de Alina se entrecortó.
'Dijiste que querías saberlo todo', dijo Damon, con voz tranquila pero firme. 'Aquí es donde empieza'.
Ella se volvió hacia él, su pecho se apretó. '¿Qué quieres decir?'
Él señaló la pantalla. 'Adrián no ha terminado. Está haciendo movimientos, y es solo cuestión de tiempo antes de que vuelva a atacar'.
El estómago de Alina se cayó. 'Pensé, después de todo, te encargaste de él'.
La mandíbula de Damon se tensó. 'Todavía está ahí fuera. Y ya no solo va por mí'.
Ella no tuvo que preguntar qué significaba eso.
Ella.
Alina exhaló lentamente, su mente corriendo. Había esperado peligro, pero escucharlo en voz alta lo hizo sentir sofocante.
Damon se acercó, sus dedos rozando su mejilla. 'Necesito que confíes en mí. Necesito que me escuches. Si te digo que corras, corres. Si te digo que te mantengas escondida, hazlo'.
Alina negó con la cabeza. 'No quiero ser espectadora de mi propia vida, Damon'.
Su agarre en ella se apretó. 'Esto no es un juego, Alina'.
'Lo sé'. Ella se encontró con su mirada, inquebrantable. 'Pero necesitas dejar de tratarme como alguien que no puede manejar la verdad'.
Algo oscuro parpadeó en sus ojos. Luego, después de un momento, asintió.
'De acuerdo', dijo. 'Entonces deberías saber exactamente lo que quiere Adrián'.
Alina se preparó.
Damon exhaló. 'No solo quiere venganza. Quiere quitármelo todo. Y eso te incluye a ti'.
Un escalofrío recorrió su columna vertebral.
Su mente se remontó al momento en que había visto a Adrián en la gala, la forma en que su mirada se había detenido en ella, como si ya la estuviera reclamando como una pieza en su juego.
Damon debió haber sentido su miedo porque le cubrió la cara, su toque la conectó a tierra. 'No dejaré que te atrape'.
Alina tragó saliva con dificultad. '¿Qué hacemos?'
La mirada de Damon se volvió de acero. 'Nos preparamos para la guerra'.
---
Los días siguientes fueron un torbellino.
El mundo de Damon se movía rápido: reuniones con sus aliados más cercanos, actualizaciones de seguridad alrededor del ático, discusiones estratégicas que apenas entendía. Pero a pesar de todo, nunca la apartó.
La dejó ver la realidad de su vida.
El peso de esto. El peligro.
Pero, sin embargo, no estaba lo suficientemente asustada como para irse.
Una noche, mientras estaba sentada en el sofá hojeando un viejo archivo de casos vinculado a Adrián, sintió la presencia de Damon incluso antes de que hablara.
'Estás exhausta', murmuró, tomando el archivo de sus manos.
Alina se apoyó en él. 'Tú también'.
Damon suspiró, atrayéndola contra su pecho. 'No sé cómo protegerte de todo esto'.
Ella lo miró. 'Entonces no lo hagas. Solo déjame estar a tu lado'.
Algo parpadeó en su mirada. No dijo nada, pero la besó profundamente, como si ella fuera lo único que lo mantenía cuerdo.
Alina sabía que esto era solo el principio.
La tormenta se acercaba.
Y ella no iba a ninguna parte.