Las Secuelas del Caos
Capítulo Treinta y Siete:
La tensión en el coche era asfixiante.
Alina estaba en el asiento trasero, con las manos aún agarrando la memoria USB como si fuera una salvavidas. Su respiración era entrecortada mientras repetía los eventos de los últimos minutos en su mente. Los disparos. La rabia de Víctor. El puro terror de casi morir.
Junto a ella, Lena estaba igual de sacudida, con la cara pálida mientras miraba por la ventana.
Damon, sin embargo, era una tormenta diferente.
Sus manos apretaban el volante con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Tenía la mandíbula tensa y sus ojos oscuros ardían con una furia apenas contenida mientras maniobraba el coche por las calles de Nueva York.
El silencio era ensordecedor.
Y entonces—
'¿En qué diablos estabas pensando?'
Su voz cortó el silencio como una cuchilla.
Alina se estremeció.
Se giró hacia él, pero su mirada permaneció fija en la carretera, todo su cuerpo irradiando tensión.
'Yo—' Dudó. ¿Cómo podía explicarlo? ¿Cómo podía justificar lo que acababa de pasar?
'¿Fuiste tras los datos de Adrián sin refuerzos?' Su voz era baja, controlada, pero la rabia debajo era inconfundible. '¿Entraste directamente en las manos de Víctor, y para qué? ¿Una maldita memoria USB?'
Alina apretó el pequeño dispositivo.
'Sí,' dijo, con la voz más firme de lo que sentía. 'Porque esto es la prueba. Esto es lo que necesitamos para exponer a Adrián.'
Damon soltó una risa áspera y amarga. '¿Prueba? ¿Crees que Adrián no tiene formas de cubrir sus huellas? ¿Crees que un archivo es suficiente para hundirlo?' Negó con la cabeza. 'No tienes ni idea en lo que te has metido.'
Alina se irritó. '¡Entonces dímelo! Porque hasta ahora, todo lo que he hecho es correr y reaccionar mientras Adrián y Víctor juegan sus juegos. Necesito saber contra qué estamos luchando.'
Las manos de Damon se flexionaron en el volante. '¿Nosotros?' Su voz cayó en algo peligrosamente silencioso.
Alina le sostuvo la mirada a través del espejo retrovisor. 'Sí. Nosotros.'
Damon inhaló bruscamente, su frustración evidente. Llevó el coche a una calle lateral y aparcó bruscamente, girándose en su asiento para mirarla.
Su expresión era indescifrable, pero sus ojos —esos ojos oscuros y atormentados— estaban llenos de algo crudo.
'¿Crees que esta es una pelea que puedes ganar?' Su voz era más suave ahora, pero no menos intensa. 'Adrián ha estado dirigiendo su imperio en las sombras durante años. Tiene gente en la policía, en el gobierno. Controla más de lo que puedes imaginar. Esto no es solo conseguir la prueba, Alina. Es sobre la supervivencia.'
Alina se negó a apartar la mirada. 'Entonces ayúdame a sobrevivir.'
Un músculo en la mandíbula de Damon se contrajo.
Lena finalmente habló, con la voz cansada pero firme. 'Mira, todos queremos lo mismo. Adrián necesita caer. Y necesitamos descubrir cómo hacerlo sin que nos maten.'
Damon exhaló bruscamente, frotándose la mano por la cara. Miró la computadora portátil que estaba en el regazo de Lena, luego la memoria USB en las manos de Alina.
'Dámela.'
Alina vaciló.
Los ojos de Damon se oscurecieron. 'Ahora, Alina.'
Reticentemente, le entregó la memoria USB. Damon la conectó al sistema del coche, la pantalla del salpicadero se iluminó mientras se cargaban los archivos.
Durante un largo momento, no hubo nada más que silencio mientras escaneaba los datos.
Entonces—
Todo su cuerpo se quedó inmóvil.
Alina y Lena intercambiaron miradas.
'¿Qué pasa?' preguntó Alina, con el pulso acelerado.
Damon no respondió inmediatamente. Se desplazó por unos cuantos documentos más, su expresión volviéndose más sombría a cada segundo que pasaba.
Entonces se giró hacia ellas, con la voz grave.
'Esto no es solo sobre los negocios de Adrián. Esto es una lista de asesinatos.'
El estómago de Alina se hundió. '¿Una qué?'
La mandíbula de Damon se apretó. 'Nombres. Fotos. Blancos. Los enemigos de Adrián: personas que planea eliminar.' Se desplazó más, luego se detuvo. Su expresión se convirtió en hielo.
Y entonces Alina lo vio.
Su propio nombre.
Su respiración se cortó en la garganta.
Su foto, clara como el día, con una marca de tiempo al lado.
Una fecha límite.
Para su muerte.
Sintió que la sangre se le iba de la cara.
Lena soltó un suspiro agudo. 'Dios mío.'
Damon cerró la computadora portátil de golpe, con una expresión indescifrable.
'Tenemos que movernos. Ahora.' Su voz no dejaba lugar a discusión.
La mente de Alina se tambaleaba. 'Me quiere muerta.'
Damon se giró hacia ella, con la cara oscura por algo indescifrable. 'No solo te quiere muerta, Alina. Ya ha hecho los arreglos. Esto no es una amenaza. Esta es una cuenta atrás.'
Un escalofrío recorrió su columna vertebral.
¿Cómo había llegado a esto?
Damon puso el coche en marcha, alejándose a toda velocidad del callejón.
Alina apretó las manos en puños, obligándose a mantenerse calmada.
No dejaría que el miedo la paralizara.
Ahora no.
No cuando la verdadera batalla estaba justo comenzando.