El Plan
A Alina le latía el pulso como loco en las orejas mientras agarraba el reposabrazos de cuero del coche, con las uñas clavándose en el material. Las luces de la ciudad se difuminaban en rayas doradas y blancas, pero su atención se centraba en el hombre que tenía al lado: Damon.
No había dicho ni una palabra desde que salieron del ático, con los dedos apretados alrededor del volante, la mandíbula tensa, todo su cuerpo enroscado con furia contenida. El silencio era asfixiante.
Exhaló bruscamente. '¿A dónde vamos?'
Damon no respondió.
Su mirada permanecía fija en la carretera, con los nudillos blancos por la fuerza con la que agarraba el volante. El aire entre ellos crujía con tensión tácita, el peso de todo lo que había pasado presionándolos.
Alina tragó saliva. Había visto a Damon enfadado antes: frío, despiadado, peligroso. Pero esto… esto era diferente. Era algo más oscuro, algo letal hirviendo bajo la superficie. Y no estaba segura de si estaba dirigido a ella o al hombre que se había atrevido a amenazarla.
Adrián.
La mera idea de su nombre le envió un escalofrío por la columna vertebral. La advertencia que le había dado aún resonaba en su cabeza. *No sabes de lo que es capaz Damon.*
Pero sí lo sabía. Lo había visto, lo había sentido, había vivido en las secuelas de su oscuridad. Y, sin embargo, aún así lo eligió a él.
Ella extendió la mano, con los dedos rozando el antebrazo de Damon. Se tensó bajo su tacto, con los músculos rígidos.
'Damon', intentó de nuevo, con la voz más suave esta vez. 'Háblame'.
Su agarre en el volante se apretó antes de que finalmente hablara, con la voz baja y controlada. 'Se está acercando demasiado'.
Alina sabía exactamente a quién se refería.
Adrián había estado jugando un juego peligroso, moviendo los hilos en segundo plano, acercándose con cada movimiento. Pero ahora, ya no se escondía en las sombras, sino que los estaba provocando.
'¿Y qué vas a hacer?', preguntó.
Los ojos azules helados de Damon se dirigieron hacia ella por un breve momento antes de volver a la carretera. 'Lo que debería haber hecho hace mucho tiempo'.
A Alina se le retorció el estómago. Sabía que esta noche llegaría, que la tensión entre Damon y Adrián finalmente estallaría en algo irreversible.
'Damon, si vas a por él—'
La interrumpió, con voz firme. 'No voy a dejar que se te acerque de nuevo, Alina'.
El coche se detuvo frente a una pista de aterrizaje privada. A Alina se le abrieron los ojos.
'¿Qué—'
'Sal', ordenó Damon, con un tono que no dejaba lugar a discusión.
Le latía el corazón mientras lo seguía, entrando en el fresco aire de la noche. Un jet estaba listo en la pista, con los motores zumbando suavemente.
Alina se volvió hacia él, con la confusión y el pánico revolviéndose dentro de ella. '¿Te vas?'
Damon exhaló lentamente, como si tratara de encontrar las palabras correctas. 'No. *Tú* te vas'.
El aliento salió de sus pulmones. '¿Qué?'
Sus manos se acercaron para enmarcar su rostro, con su tacto cálido, casi desesperado. 'Vas a subirte a ese avión. Vas a ir a un lugar seguro'.
Ella negó con la cabeza, con el pánico creciendo en su pecho. 'No. No, no te voy a dejar'.
'Alina'. Su voz era tensa, pero su agarre era suave. 'Esto no está en debate'.
Le agarró las muñecas. 'Si crees que voy a correr mientras tú vas a por Adrián—'
'Necesito que estés segura', interrumpió, con el tono lleno de frustración. 'Te está usando para llegar a mí. No voy a dejar que eso ocurra'.
La visión de Alina se nubló. 'Damon, por favor'.
Un músculo se contrajo en su mandíbula. 'No puedo concentrarme si estoy preocupado por ti'.
La verdad de sus palabras se instaló pesadamente entre ellos. Conocía a Damon, sabía que una vez que tomaba una decisión, había poco que nadie pudiera hacer para cambiar su opinión.
Las lágrimas le ardían en los ojos. '¿Y si te pasa algo?'
Soltó una respiración lenta y se inclinó, presionando su frente contra la de ella. 'No pasará'.
Pero escuchó lo que no estaba diciendo. *No si llego primero.*
Ella agarró su camisa, con el cuerpo temblando. 'No quiero perderte'.
Sus dedos se enredaron en su cabello, con sus labios rozando su sien. 'No lo harás'.
Pero la verdad tácita pendía entre ellos.
No iba a sólo *detener* a Adrián. Iba a acabar con él.
Y de eso no habría vuelta atrás.
———
Alina se quedó en los escalones del jet, con el corazón golpeándole contra las costillas mientras lo miraba.
Damon estaba a pocos metros de distancia, observándola con una intensidad que hacía imposible moverse.
No dijo nada.
Ella tampoco.
Porque las palabras no eran suficientes.
Se dio la vuelta, subiendo al avión, pero cuando las puertas comenzaron a cerrarse, sintió un peso insoportable en el pecho.
En el momento en que se cerraron por completo, sellándola dentro, lo supo.
Debería haber luchado más duro.
Nunca debería haberlo dejado ir solo.
Porque algo le decía que esta era la última vez que lo vería así, vivo, entero, intocado por cualquier tormenta que lo estuviera esperando.
Y no estaba segura de poder sobrevivir si no volvía.
———
Damon observó cómo el jet desaparecía en el cielo nocturno, con la expresión ilegible.
Sólo cuando el avión se fue, se giró, con la mirada oscura y letal.
Un coche ya lo estaba esperando en el borde de la pista de aterrizaje. Se deslizó en el asiento trasero, con la voz fría como el acero.
'Conduce'.
Las ruedas chirriaron contra el pavimento mientras se alejaban a toda velocidad en la noche.
Era hora.
¿Adrián quería una guerra?
Estaba a punto de tener una.
Y Damon Cross nunca perdía.