Una advertencia en sangre
El relicario se sintió helado en la palma de Alina, su delicada cadena enredada alrededor de sus dedos temblorosos. Era imposible.
Nadie debería haber podido entrar a su departamento, sin que ella o Damon lo notaran.
Y sin embargo... alguien lo había hecho.
Un escalofrío le recorrió la columna vertebral. "Habían estado dentro mientras ella dormía."
Su voz apenas salió como un susurro. '¿Cómo entraron?'
La expresión de Damon era ilegible, pero su cuerpo estaba tenso. 'No forzaron la entrada. Lo que significa que tenían una llave.'
Alina contuvo el aliento. 'Eso no es posible.'
Damon exhaló bruscamente, pasándose una mano por el pelo. 'Posible o no, sucedió.' Su mandíbula se tensó. 'Y eso significa que Víctor no solo está enviando un mensaje. Te está mostrando que tiene acceso total a tu vida.'
Alina sintió una ola de náuseas recorrerla. 'No había escapatoria a esto.'
Miró el relicario, apretándolo con fuerza. Su madre había muerto hace años, y ese collar había sido una de las pocas cosas que le quedaban de ella. Lo había guardado bajo llave en su habitación, intacto durante años.
Ahora, estaba en su mano, dejado como una "advertencia".
Su pulso latía con fuerza en sus oídos. '¿Qué quiere?'
La mirada de Damon se oscureció. 'Control.'
Alina tragó saliva. '¿Control sobre ti?'
Damon no respondió de inmediato. En cambio, se volvió hacia la ventana, mirando la ciudad de abajo. Cuando finalmente habló, su voz era más tranquila, mortalmente calmada.
'Víctor no solo toma lo que quiere. Primero destruye todo a su paso.' Sus manos se cerraron en puños. 'Y ahora, te está usando para llegar a mí.'
Alina se estremeció. '¿Entonces qué hacemos?'
Damon se volvió hacia ella, su mirada aguda e inquebrantable. 'Luchamos.'
El sol apenas había salido cuando Damon hizo la llamada.
Alina se sentó en la barra de la cocina, escuchando mientras hablaba en tonos bajos y entrecortados. Podía decir que estaba hablando en "ruso", sus palabras rápidas y afiladas como una cuchilla.
No necesitaba entender el idioma para saber que estaba planeando algo peligroso.
Cuando finalmente colgó, se obligó a hablar. '¿Quién era?'
Damon exhaló lentamente. 'Un viejo amigo. Tiene ojos en los hombres de Víctor.'
A Alina se le torció el estómago. '¿Y?'
La mirada de Damon se encontró con la suya. 'Víctor no ha terminado. Recién está empezando.'
El peso de sus palabras se posó sobre ella como una pesada manta.
Ella nunca había pedido ser parte de este mundo, pero ahora no había vuelta atrás.
Damon se acercó, con voz firme. 'Necesito que confes en mí, Alina.'
Ella dudó. '¿Lo hizo ella?'
Se había pasado semanas convenciéndose de que Damon era lo peor que le había pasado. Que necesitaba alejarse de él antes de perderse por completo.
¿Pero ahora?
Ahora, lo único que la mantenía a salvo "era él".
Alina exhaló lentamente. '¿Cuál es el plan?'
Los labios de Damon se curvaron en algo que no era exactamente una sonrisa.
'Guerra.'
Damon no perdió el tiempo. En cuestión de horas, estaban en movimiento.
Alina nunca había estado en sus otras propiedades antes, pero este lugar, "una finca privada a las afueras de la ciudad", era algo de otro mundo.
Cámaras de seguridad bordeaban la propiedad y guardias fuertemente armados patrullaban el perímetro. Era una "fortaleza".
'Aquí es donde te quedarás por ahora', le dijo Damon cuando entraron.
Alina tragó saliva. '¿Por cuánto tiempo?'
La expresión de Damon era sombría. 'Hasta que sepa que Víctor no te tocará de nuevo.'
Algo en la forma en que lo dijo le hizo un vuelco al estómago.
Porque en el fondo, ella sabía la verdad.
"Víctor no se detendría." No hasta que obtuviera lo que quería.
Y si Damon no podía detenerlo primero, "ella nunca sería libre".
El ataque llegó más rápido de lo que ninguno de los dos esperaba.
La noche había caído, y Alina estaba en la cocina cuando escuchó el primer "disparo".
Su corazón se estrelló contra sus costillas.
Sonaron más disparos, haciendo eco por toda la finca. Los guardias gritaron órdenes, sus voces entretejidas con urgencia.
Luego, "la explosión".
Toda la casa tembló cuando las llamas estallaron afuera, iluminando el cielo nocturno.
Alina respiraba entrecortadamente. 'Damon—'
Antes de que pudiera decir otra palabra, "él estaba allí".
La agarró de la muñeca y la acercó. 'Tenemos que movernos. Ahora.'
Sus piernas se sintieron congeladas, pero se obligó a correr mientras Damon la conducía por la casa, pasando por el caos que se desarrollaba afuera.
Llegaron a un pasaje oculto cerca de la parte trasera de la finca. Damon marcó un código y la puerta se deslizó abriéndose.
'Ve', ordenó.
Alina dudó. '¿Y tú?'
La mirada de Damon se clavó en la suya. 'Yo me encargaré de esto.'
Algo dentro de ella "se rompió".
'No', dijo con fiereza. 'No te dejo.'
Damon exhaló bruscamente. 'Alina—'
Un fuerte "silbido" cortó el aire.
Luego, "la bala".
Se estrelló contra la pared a centímetros de la cabeza de Damon.
Alina "gritó".
Damon "se movió".
Giró, sacando su arma y disparando en un movimiento fluido. El hombre que le había estado apuntando "cayó".
Pero no estaban solos.
Más pasos resonaron hacia ellos.
Damon agarró a Alina y la empujó detrás de él. 'Quédate abajo.'
Ella se apretó contra la pared, respirando entrecortadamente.
Damon se movió como una sombra, sus balas dando en el blanco con una precisión aterradora. Uno por uno, los hombres de Víctor cayeron, pero venían más.
Y entonces, "la voz".
Baja. Fría. Divertida.
'Te estás equivocando, Damon.'
A Alina se le "cayó" el estómago.
Víctor.
El hombre mismo apareció, con sus ojos oscuros brillando con diversión.
'¿De verdad pensaste que no vendría por lo que es mío?' Víctor reflexionó, su mirada se fijó brevemente en Alina.
Todo el cuerpo de Damon se quedó quieto.
El pulso de Alina latía con fuerza en sus oídos.
Ella ya no era solo un peón.
Ella era "el premio".
La sonrisa de Víctor se agudizó. 'Hagamos un trato.'