Sombras de una amenaza mayor"
El ulular de las sirenas que se acercaban cortó el frío aire de la noche. Las luces rojas y azules parpadeaban contra los árboles oscuros mientras la ley aceleraba hacia la escena. "Víctor yacía en el suelo, la sangre salía de su pierna herida, su respiración dificultosa pero su sonrisa aún intacta."
**Damon** estaba de pie sobre él, con su arma aún en su agarre, aunque no había vuelto a apretar el gatillo. Debería haberlo hecho. "Pero **Alina** lo había detenido."
Ahora, mientras observaba a **Víctor** gemir y mirarlo fijamente, algo sobre el momento lo inquietaba. "**Víctor** no tenía miedo." Incluso con sus hombres muertos, incluso con la policía acercándose, había algo en sus ojos que le envió un escalofrío por la espalda a **Damon**.
'¿Crees que este es el final?' **Víctor** carraspeó, tosiendo a través de una sonrisa torcida. Sus labios ensangrentados se curvaron en algo casi divertido. '¿Realmente crees que soy el mayor monstruo en este juego?'
**Damon** apretó la mandíbula, acercándose. 'Perdiste.'
**Víctor** se rió, un sonido oscuro y hueco. '¿Perdí? No, **Damon**. Solo fui una distracción.'
Un silencio tenso e incómodo siguió. Los únicos sonidos fueron las sirenas distantes y el crujido de las hojas en el viento frío. **Alina** se puso rígida a su lado, apretando su brazo.
Esto no le gustaba a **Damon**. "**Víctor** lo estaba provocando. Y **Víctor** solo provocaba cuando tenía algo más bajo la manga."
**Jaxon** se arrodilló junto al hombre herido, agarrando su cuello. 'Empieza a tener sentido antes de que te haga tenerlo.'
**Víctor** hizo una mueca, pero aún sonreía. 'Me derribaste, claro. Pero te perdiste al verdadero enemigo.' Sus ojos oscuros se dirigieron a **Alina**, y por primera vez, "el verdadero miedo brilló en su mirada."
Los dedos de **Damon** se cerraron en puños. '¿De quién estaba hablando **Víctor**?'
Una brisa fría recorrió el claro cuando el primer coche de la policía se detuvo, seguido de dos más. Los oficiales salieron corriendo, con sus armas desenfundadas, gritando órdenes.
'¡Manos arriba!'
**Damon** levantó lentamente los brazos, conociendo el simulacro, al igual que sus hombres. Habían planeado este momento. "La evidencia ya estaba preparada para asegurar que **Víctor** asumiera la culpa."
Los oficiales rodearon la zona, con las armas apuntando a la forma caída de **Víctor**.
Un oficial, el "Detective **Grayson**", dio un paso adelante, con sus ojos grises agudos mientras evaluaba los restos. Su mirada se posó en **Damon**. 'Otra vez tú.'
**Damon** sonrió. 'Otra vez yo.'
**Grayson** exhaló. 'Lo resolveremos más tarde. Ahora mismo, tenemos una escena del crimen que procesar.' Señaló a sus hombres, quienes se movieron rápidamente para asegurar a **Víctor**.
Dos oficiales levantaron a **Víctor**, esposando sus manos a la espalda a pesar de su pierna herida. Gruñó de dolor pero no se resistió.
Mientras lo arrastraban hacia el coche de la policía, "se volvió hacia **Damon** con una última advertencia."
'Deberías haberme matado', susurró. 'Porque ahora, no lo verás venir.'
Los ojos de **Damon** se entrecerraron. '¿A quién?'
Pero **Víctor** solo se rió mientras lo empujaban a la parte trasera del coche de la policía.
**Damon** se quedó inmóvil, con el corazón latiendo con fuerza. '¿De quién diablos estaba hablando **Víctor**?'
Una hora después, después de despejar la escena con las autoridades, **Damon** llevó a **Alina** de regreso a su ático.
Las luces de la ciudad se difuminaron por la ventana del coche mientras ella se sentaba en silencio, mirando fijamente. Podía sentir la tensión irradiando de ella, "una guerra silenciosa librándose dentro de su mente."
'**Alina**.' Su voz era más tranquila de lo habitual. 'Háblame.'
Ella respiró hondo antes de volverse hacia él. '**Víctor** no estaba mintiendo.'
**Damon** la miró brevemente antes de volver a centrarse en la carretera. 'Sabes a quién se refería.'
**Alina** dudó, con los dedos agarrando el dobladillo de su vestido. Luego, con una voz apenas audible, dijo: "**Adrián**".
El nombre envió un pulso de algo frío por las venas de **Damon**.
Lo había escuchado antes, en susurros, en conversaciones fugaces. "**Adrián DeLuca**". Un nombre pronunciado como una maldición en el inframundo, un fantasma que nadie había visto, pero todos temían.
Pero, ¿por qué demonios **Víctor** lo mencionaría ahora?
'¿Cómo conoces a **Adrián**?' **Damon** preguntó, su tono más agudo de lo que pretendía.
**Alina** tragó saliva con dificultad. 'Porque él es el verdadero peligro. No **Víctor**.'
**Damon** apretó el volante con más fuerza. 'Empieza desde el principio.'
**Alina** exhaló temblorosamente, con la mirada distante. '**Víctor** siempre fue brutal, pero tenía límites. ¿**Adrián**? "No los tiene." Es el tipo de hombre que no solo mata, sino que se asegura de que sufras primero. Y si **Víctor** estaba trabajando bajo sus órdenes, eso significa que **Adrián** ha estado observando todo este tiempo.'
Un músculo se contrajo en la mandíbula de **Damon**. Esto no le gustaba. Para nada.
'Entonces, ¿qué quiere?'
**Alina** se volvió hacia él, con los ojos oscuros de miedo. '"A mí."'
**Damon** frenó bruscamente. El coche chirrió hasta detenerse en la calle vacía.
Su cabeza se volvió hacia ella. '¿Qué diablos quieres decir con que te quiere?'
La respiración de **Alina** se entrecortó. 'Porque huí de él.'
El silencio llenó el coche.
El pulso de **Damon** latía con fuerza en sus oídos. "¿**Alina** había estado huyendo de **Adrián** todo este tiempo?"
Ella apartó la mirada, su voz se quebró ligeramente. 'Se suponía que yo le pertenecía. Se hizo un trato, y yo era el precio. Pero escapé. Pensé que era libre. Pero si **Víctor** estaba trabajando para él, eso significa…'
Su voz se apagó.
**Damon** terminó por ella, con la voz sombría. 'Significa que él viene por ti.'
**Alina** asintió, con la cara pálida.
La mano de **Damon** se cerró en un puño. 'No. **Adrián** no venía por ella. No mientras **Damon** estuviera respirando.'
Volvió a arrancar el coche, con la voz mortalmente tranquila. 'Entonces nos aseguramos de que nunca te encuentre.'
**Alina** dejó escapar un suspiro tembloroso. 'No conoces a **Adrián**. Siempre encuentra lo que le pertenece.'
**Damon** apretó la mandíbula. 'Tú no le perteneces. Te perteneces a ti misma.'
Ella lo miró entonces, con algo ilegible en su mirada. Y por primera vez esa noche, "un pequeño destello de esperanza reemplazó el miedo en sus ojos."
Pero en las sombras, más allá de su vista, **Adrián** ya se estaba moviendo.
Y estaba más cerca de lo que pensaban.