El Fuego y la Furia
En el momento en que Vincent susurró esa única palabra—'¡Boom!'—el corazón de Alina se estrelló contra sus costillas.
Damon reaccionó al instante.
'¡Corre!' ordenó, agarrándola de la mano y tirando de ella hacia atrás.
Una explosión ensordecedora destrozó el almacén. Las llamas brotaron del suelo, rasgando cajas y enviando astillas de madera y metal por los aires. El impacto hizo que Alina y Damon se estrellaran contra el suelo mientras la onda expansiva sacudía todo el edificio.
El calor le lamió la piel, el humo espeso en el aire. Alina tosió, con los pulmones ardiendo mientras intentaba levantarse.
Damon gimió a su lado, sacudiéndose el aturdimiento de la explosión. Su traje estaba hecho trizas, la sangre goteaba de un corte en la frente. Pero su concentración era precisa como una navaja.
Vincent se había ido.
El cabrón había tendido la trampa y desaparecido en el caos.
La mano de Damon encontró la de Alina, apretándola con fuerza mientras la levantaba.
'Tenemos que movernos,' dijo, con la voz tensa pero firme.
Alina asintió, la adrenalina bombeando por sus venas.
Tropezaron hacia una salida, esquivando los escombros que caían mientras el almacén ardía a su alrededor. El aire era espeso de humo, lo que dificultaba la visión, pero Damon lideró el camino con una determinación inquebrantable.
Las sirenas aullaron en la distancia. ¿Policía? ¿Bomberos? O peor aún, ¿los refuerzos de Vincent?
Tenían que salir. Ahora.
A la hora en que llegaron al callejón detrás del almacén, Marco y Rafe ya estaban esperando en un SUV negro, con las armas desenfundadas.
Los ojos de Marco se abrieron de par en par cuando los vio. 'Mierda. ¿Están bien los dos?'
'Conduce,' ordenó Damon, metiendo a Alina en el coche.
En el momento en que se cerraron las puertas, Marco arrancó, con los neumáticos chirriando contra el pavimento.
Rafe se giró en su asiento. '¿Qué coño pasó ahí dentro?'
Damon exhaló bruscamente, presionando una mano contra su sien, donde goteaba sangre. 'Vincent tendió una trampa. Casi nos vuela a la mierda.'
Alina se estremeció, todavía sintiendo el calor de la explosión en su piel. 'Está jugando.'
Marco soltó una risita amarga. 'Eso es todo lo que hace. ¿Pero esto? Esto fue una advertencia.'
La mandíbula de Damon se apretó. Todo su cuerpo irradiaba furia.
'No,' dijo sombríamente. 'Esto fue un error.'
Alina tragó saliva con dificultad. Reconoció ese tono: la calma mortal antes de la tormenta.
Vincent acababa de cometer el peor error de su vida.
Regresaron al ático de Damon en silencio, pero en el momento en que entraron, la tensión explotó.
Damon arrojó su chaqueta al suelo, caminando de un lado a otro como un animal enjaulado. Su rabia era palpable, una fuerza que presionaba contra las paredes.
Alina se cruzó de brazos. 'Necesitas calmarte y pensar.'
Damon se detuvo, girándose hacia ella con ojos oscuros y ardientes. '¿Pensar? Alina, casi te mata esta noche.'
'Y correr de cabeza hacia otra trampa no cambiará eso,' respondió ella.
El silencio se extendió entre ellos.
Damon exhaló, pasando una mano por su cabello. 'He terminado de jugar según las reglas.'
Marco se apoyó contra la pared, con los brazos cruzados. '¿Y cuál es el plan?'
La mirada de Damon se endureció. 'Nos encargamos de Vincent. Para siempre.'
El estómago de Alina se contrajo. Sabía que esto iba a pasar. No había otra manera.
Pero la guerra aún no había terminado.
Rafe suspiró. 'Necesitamos influencia. Una forma de atraerlo.'
Damon sonrió, pero no era una expresión agradable. Era la sonrisa de un hombre que estaba a punto de hacer algo imprudente.
'Sé exactamente cómo hacer eso.'
Horas después, Damon hizo una llamada telefónica.
A Adrián.
La sangre de Alina se heló cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
Adrián era tan peligroso como Vincent, por no decir más. ¿Y ahora Damon estaba recurriendo a él para pedir ayuda?
Damon se apoyó en el escritorio, con el teléfono pegado a la oreja.
'Damon Cross,' respondió la voz suave y divertida de Adrián. '¿A qué debo el placer?'
'Necesito algo,' dijo Damon con frialdad.
Adrián se rió entre dientes. 'No eres de los que piden favores. ¿Qué cambió?'
Damon no se inmutó. 'Vincent.'
Hubo una pausa. Entonces la voz de Adrián bajó, toda la diversión desapareció. 'Ya veo.'
'Lo quieres muerto tanto como yo,' dijo Damon. 'Así que hagámoslo realidad.'
Alina observó, apenas respirando. Este era un juego peligroso.
Adrián tarareó. '¿Y qué gano yo con esto?'
La mandíbula de Damon se tensó. 'Pon tu precio.'
Adrián se rió de nuevo, pero esta vez estaba lleno de algo más oscuro. 'Me pondré en contacto.'
La línea se cortó.
Alina soltó el aliento que había estado conteniendo. 'Damon, ¿estás loco? Acabas de hacer un trato con el diablo.'
Damon se volvió hacia ella, con una expresión ilegible. 'No. Acabo de encontrar el arma perfecta.'
La noche siguiente, esperaron.
Adrián les había prometido una ubicación. Una oportunidad para acabar con Vincent de una vez por todas.
Pero confiar en Adrián era como caminar descalzo en un pozo de serpientes.
Alina caminaba por el ático, con los nervios de punta. '¿Y si nos está preparando?'
Damon se recostó en el sofá, mirándola. 'Entonces estamos preparados para ello.'
Marco y Rafe estaban sentados cerca, con las armas cargadas, con la tensión espesa en el aire.
Entonces el teléfono de Damon vibró.
Un solo mensaje.
**Los muelles. Medianoche.**
Damon se puso de pie, metiéndose la pistola en la funda. 'Es hora.'
El pulso de Alina se disparó. Esto era todo.
El final del juego.
Los muelles estaban en silencio.
Demasiado silencio.
Damon, Alina, Marco y Rafe se adentraron en las viejas tablas de madera, con el aire espeso por el olor a sal y gasolina.
Las sombras se cernían entre los contenedores de envío, cada rincón oscuro una posible amenaza.
Entonces un aplauso lento resonó en la noche.
Vincent apareció a la vista, flanqueado por sus hombres. Su sonrisa era malvada, sus ojos brillaban con diversión.
'Bueno, bueno,' dijo con desgano. 'Realmente te presentaste.'
Damon no parpadeó. 'Sabes por qué estoy aquí.'
Vincent suspiró dramáticamente. '¿Para matarme? Qué poco original.'
Entonces Adrián salió de las sombras.
Alina contuvo el aliento.
Los músculos de Damon se tensaron.
La sonrisa de Vincent flaqueó por primera vez.
Adrián sonrió. '¿Sorprendido de verme, viejo amigo?'
La mandíbula de Vincent se apretó. '¿Qué coño es esto?'
Adrián inclinó la cabeza. 'Un ajuste de cuentas.'
Entonces comenzó el tiroteo.
Alina se lanzó a cubrirse cuando el caos estalló. Las balas desgarraron la noche, los hombres caían a ambos lados.
Damon se movía como una sombra, con su arma precisa, letal.
Vincent también estaba luchando, pero ahora estaba en inferioridad numérica.
Adrián sonreía mientras derribaba a los hombres de Vincent uno a uno, disfrutando del derramamiento de sangre.
Entonces, de repente—
Vincent se giró y echó a correr.
Damon maldijo, persiguiéndolo.
El corazón de Alina latía con fuerza. Esto era todo.
La batalla final había comenzado.