El Punto de Ruptura
Alina estaba sentada en su apartamento, mirando el horizonte de la ciudad a través de las ventanas de pared a pared. El suave brillo de las farolas parpadeaba abajo, pero apenas lo notaba. Su mente era una tormenta, dividida entre dos opciones imposibles.
Las palabras de Adrián aún resonaban en su cabeza. La debilidad de Damon siempre has sido tú.
Y la voz de Damon la atormentaba de la misma manera. Entonces esperaré.
Odiaba esto. Odiaba estar atrapada en medio de una guerra de la que nunca pidió ser parte. Pero, sobre todo, odiaba no poder dejar de amar a un hombre del que debería haberse alejado hace mucho tiempo.
Un fuerte golpe en la puerta la sacó de sus pensamientos. Su pulso se aceleró.
No esperaba a nadie.
Con cautela, caminó hacia la puerta, dudando antes de abrirla.
Damon estaba al otro lado.
Sus ojos oscuros se fijaron en los de ella, ilegibles, intensos. La vista de él le envió un escalofrío por la columna vertebral, pero no se movió.
"Déjame entrar", dijo, con la voz baja.
Por un momento, consideró estrellarle la puerta en la cara. Pero no pudo. Incluso ahora, con todo colgando entre ellos, no podía alejarlo.
Se hizo a un lado.
Damon entró, su presencia llenando el pequeño espacio. Se veía diferente esta noche: tenso, controlado, pero había algo más en sus ojos. Algo crudo.
Alina se cruzó de brazos, obligándose a mantenerse fuerte. "¿Qué quieres, Damon?"
Él se giró para mirarla, con la mandíbula apretada. "Necesitamos hablar."
Ella soltó una risa amarga. "¿Ahora quieres hablar? ¿Después de todo?"
"Nunca dejé de querer hablar", dijo en voz baja.
"Entonces, ¿por qué me mentiste?" Su voz se quebró, pero no le importó. "¿Por qué me lo ocultaste todo hasta que tuve que escucharlo de Adrián?"
Damon exhaló bruscamente, pasándose una mano por el pelo. "Porque estaba tratando de protegerte."
"¿Protegerme?" Alina negó con la cabeza, con la ira burbujeando en la superficie. "Ya no puedes usar esa excusa, Damon. No puedes decidir lo que puedo y no puedo manejar."
Se acercó, oscureciéndosele los ojos. "No estaba tratando de controlarte. Estaba tratando de evitar que formaras parte de esto."
Ella se burló. "Bueno, ¿sabes qué? Ya estoy en esto. Lo quiera o no."
Un denso silencio se instaló entre ellos.
Finalmente, Damon volvió a hablar, esta vez con la voz más suave. "Nunca quise que estuvieras en peligro."
Alina lo miró, buscando algo, cualquier cosa, que facilitara esto. "Entonces, ¿por qué me arrastraste a tu mundo en primer lugar?"
Damon vaciló, con la nuez de Adán moviéndose mientras tragaba. "Porque no podía alejarme de ti."
Le faltó el aliento.
Esas palabras deberían haber significado algo. Deberían haberla hecho sentir cálida, segura. Pero lo único que hicieron fue recordarle lo peligroso que se había vuelto este amor.
Retrocedió un paso, negando con la cabeza. "Eso no es suficiente, Damon."
El dolor parpadeó en sus ojos. "Entonces dime qué lo es."
Alina apretó los puños. "La verdad. Toda. No más secretos. No más medias verdades. Si quieres que confíe en ti, necesito saberlo todo."
Damon apretó la mandíbula.
No respondió de inmediato, y ese silencio se lo dijo todo.
Su estómago se retorció. "No puedes hacerlo, ¿verdad?"
Su mirada se oscureció. "No es tan simple, Alina."
"Lo es", dijo con firmeza. "O confías en mí lo suficiente como para decirme la verdad, o terminamos esto ahora."
Todo el cuerpo de Damon se puso rígido.
Durante mucho tiempo, no habló. Entonces, finalmente—
"Hay cosas que no querrás saber."
El corazón de Alina latió con fuerza. "Déjame decidirlo por mí misma."
Exhaló lentamente, como si se preparara. "De acuerdo."
Tragó saliva con dificultad. "Entonces dime, ¿qué pasa realmente entre tú y Adrián?"
La expresión de Damon se oscureció. "Quiere venganza. Y te está usando para conseguirla."
Alina frunció el ceño. "¿Venganza por qué?"
Damon vaciló, y por un momento, pensó que no respondería. Pero entonces, lo hizo.
"Por lo que le pasó a su hermano."
El aire abandonó sus pulmones. "¿Su hermano?"
La mirada de Damon era fría, atormentada. "Adrián tenía un hermano menor. Ethan. Hace años, se involucró en algo que no debería haber hecho."
El pulso de Alina se aceleró. "¿Y?"
La voz de Damon era tranquila, pero cada palabra estaba llena de un filo mortal. "Murió. Y Adrián me culpa."
Alina sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral.
"¿Tú...?" Tragó saliva con dificultad. "¿Lo mataste?"
La mandíbula de Damon se trabó. "No. Pero tampoco lo salvé."
Su estómago se retorció dolorosamente. "¿Qué pasó?"
Damon se pasó una mano por la cara, pareciendo más exhausto de lo que nunca lo había visto. "Ethan era imprudente. Se hizo enemigos. Una noche, quedó atrapado en el fuego cruzado de un trato que salió mal. Tenía una opción: podría haber intervenido, pero no lo hice. Y pagó el precio."
El corazón de Alina latió con fuerza. "¿Así que Adrián cree que dejaste que su hermano muriera a propósito?"
La expresión de Damon era ilegible. "No lo cree. Lo sabe."
El silencio se extendió entre ellos, denso y asfixiante.
Alina respiró temblorosamente. "Así que de eso se trata realmente."
Damon asintió. "Adrián no solo viene por mí. Viene por todo lo que me importa". Su mirada se fijó en la de ella. "Incluyéndote a ti."
Un escalofrío recorrió su columna vertebral.
Sabía que Adrián era peligroso. Pero ahora, estaba claro: esto no se trataba solo de poder. Esto era personal.
Alina se dio la vuelta, con la mente a mil por hora. "Entonces, ¿qué pasa ahora?"
Damon se acercó, con la voz baja y seria. "Ahora, decides tú."
Ella lo miró fijamente. "¿Decidir qué?"
"Si todavía quieres estar conmigo", dijo Damon simplemente. "Sabiéndolo todo. Sabiendo lo que he hecho. Sabiendo lo que está planeando Adrián."
El aliento de Alina se cortó.
Esto era todo.
El momento que había estado temiendo.
Lo amaba. Eso no había cambiado. Pero se suponía que el amor no debía ser tan complicado.
Todo su cuerpo sentía que estaba en guerra consigo mismo.
"No sé si puedo", susurró.
La cara de Damon no cambió, pero lo vio: el destello de dolor en sus ojos.
Asintió una vez, rígidamente. "Entonces no te obligaré."
Exhaló temblorosamente.
"Pero", continuó, acercándose, con la voz en un murmullo bajo, "solo debes saber esto, Alina: si te vas, Adrián te usará en mi contra. Y cuando eso suceda, no estarás a salvo. No importa lo lejos que corras."
Su corazón latía con fuerza.
Quería creer que podía escapar de esto. Que podría irse y no mirar atrás jamás.
Pero en el fondo, lo sabía—
Esto no había terminado.
Ni mucho menos.