Aguas Oscuras
La tormenta afuera reflejaba el caos que se estaba gestando dentro de Damon. El golpeteo rítmico de la lluvia contra el vidrio apenas se registraba mientras caminaba de un lado a otro por su oficina, con la mente llena de pensamientos violentos.
Adrián se le había escapado de las manos. **Otra vez.**
Damon apretó los puños, con los nudillos adoloridos por la fuerza de su agarre. Debería haber terminado todo esta noche. Debería haber apretado el gatillo antes de que Adrián tuviera la oportunidad de irse.
Pero no lo había hecho.
Y ahora, el cabrón seguía por ahí.
Damon exhaló bruscamente, pasando una mano por su cabello. Su paciencia se estaba acabando, su control se estaba deshilachando. Había pasado años manteniendo a raya su oscuridad, operando con precisión y movimientos calculados.
Adrián le estaba **forzando la mano.**
Un suave golpe en la puerta interrumpió su tormenta de pensamientos.
Se giró, con la mirada fija cuando Alina entró. Sus movimientos eran hesitantes, pero sus ojos —esos ojos cálidos e inquisitivos— estaban llenos de algo **más fuerte que el miedo.**
Determinación.
"Me vas a enviar lejos, ¿verdad?", preguntó ella, con voz tranquila pero firme.
Damon inhaló lentamente, preparándose. "Sí."
Sus labios se separaron, un destello de dolor cruzó su rostro. "Me lo imaginé."
Él dio un paso adelante, extendiendo la mano hacia ella, pero ella retrocedió un paso. Sus manos se cerraron a los costados.
"Alina, no puedes quedarte aquí. No es seguro."
Ella negó con la cabeza, con el cabello húmedo pegado a la piel. "Tampoco era seguro antes. Pero estaba **contigo.**"
Su pecho se apretó. "Y mira dónde nos llevó eso."
Ella se estremeció.
Damon acortó la distancia entre ellos en unos pocos pasos, levantándole suavemente la barbilla. "No voy a arriesgarte, Alina. No cuando él está por ahí, mirando. Esperando."
Su garganta se movió mientras tragaba. "¿Entonces, qué? ¿Lucharás solo contra él?"
"Sí."
Ella soltó un suspiro tembloroso, con las manos agarrando la tela de su camisa. "¿Y si no regresas?"
Damon se puso rígido. La sola idea era **inaceptable.**
"Lo haré", prometió, con voz baja. "Pero necesito saber que estás a salvo primero."
Alina escudriñó su rostro, y lo que sea que encontró allí la hizo exhalar en señal de derrota. "¿A dónde me vas a enviar?"
"A un lugar donde no te encuentre."
Ella vaciló. "¿Y volverás por mí?"
Su agarre sobre ella se intensificó. "Siempre."
El silencio se extendió entre ellos. Entonces...
"Está bien", susurró ella.
Damon exhaló, presionando un beso en su frente. La calidez de su piel contra sus labios casi lo deshace.
Nunca había sentido algo así antes.
Y eso le daba más miedo que Adrián.
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### **Horas después – La casa segura**
Alina estaba de pie en la habitación con poca luz, con los brazos cruzados mientras miraba por la ventana salpicada de lluvia.
La casa estaba aislada, escondida en lo profundo del campo, rodeada de densos bosques que hacían casi imposible acercarse sin ser visto.
Damon había elegido bien.
Pero eso no significaba que se sintiera segura.
Un golpe en la puerta la puso tensa.
Se giró bruscamente, con el corazón latiendo con fuerza.
"Relájate", dijo una voz familiar desde el otro lado.
Ella exhaló, moviéndose para abrirla. La pesada puerta de madera crujió al abrirse, revelando a **Nathan**.
El segundo al mando de Damon.
Se veía tan afilado como siempre, vestido con ropa oscura, con una expresión ilegible.
"¿Te estás instalando?", preguntó.
Alina se cruzó de brazos. "En realidad, no."
Nathan sonrió con suficiencia. "No lo creo."
Ella lo miró de reojo, examinando el pasillo vacío. "¿Dónde está Damon?"
La sonrisa de Nathan se desvaneció.
"Está manejando las cosas", dijo, pero la tensión en su voz le dijo que **no lo estaba diciendo todo.**
El estómago de Alina se anudó.
"Dime la verdad, Nathan", exigió.
Él suspiró, apoyándose en el marco de la puerta. "Va tras Adrián."
Su pulso se **saltó un latido.** "¿Solo?"
Nathan vaciló. "Tiene gente. Pero ya sabes cómo es él."
Sí.
Ella **sabía.**
Damon no confiaba en nadie más para terminar lo que él empezaba.
Alina agarró el borde de la puerta. "Está caminando hacia una trampa, ¿verdad?"
Nathan no respondió, pero su silencio decía mucho.
El pánico se encendió en su pecho.
"Necesito volver."
Nathan sacudió la cabeza inmediatamente. "No va a pasar."
"Déjame hablar con él, al menos."
"No va a responder. Ya lo sabes."
Sus manos **temblaron.**
La expresión de Nathan se suavizó un poco. "Está haciendo esto por ti, Alina. Tienes que confiar en él."
Ella tragó saliva.
Ella **confiaba** en él.
Simplemente no estaba segura de confiar en el **destino.**
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### **Mientras tanto – El lado de Damon**
Damon se movía por el almacén abandonado con silenciosa precisión, con el arma levantada, su cuerpo era una madeja de tensión.
El aire olía a óxido y gasolina vieja, la tenue iluminación proyectaba largas y amenazantes sombras por los pisos de concreto.
Adrián estaba aquí.
En alguna parte.
La información que había reunido lo llevó a este lugar, pero algo se **sentía mal.**
Demasiado silencioso.
Demasiado **fácil.**
Continuó avanzando, con los sentidos agudos.
Entonces...
Un destello de movimiento.
Damon se giró justo cuando sonó un disparo.
Él **esquivó**, rodando detrás de una caja de metal oxidado. La bala rebotó contra la pared, haciendo volar el polvo.
Una risita lenta resonó en el espacio.
Damon apretó los dientes. **Adrián.**
"Eres predecible, Cross", la voz de Adrián resonó desde las sombras.
Damon escaneó la habitación, apretando el agarre de su arma. "Y tú estás desesperado."
Otra risita. "¿Desesperado? No. Solo entretenido."
Damon se movió rápidamente, apoyando su espalda en una columna, con la mente trabajando.
Adrián estaba **jugando con él.**
Lo que significaba que tenía un plan.
Damon exhaló, estabilizando los latidos de su corazón. Necesitaba ser **más inteligente.**
Un crujido a su izquierda.
Se giró —demasiado tarde.
Algo **chocó** contra él por la espalda, tirándole el arma de las manos.
El dolor explotó en sus costillas cuando cayó al suelo, pero se recuperó rápidamente, rodando hasta ponerse de pie.
Una figura se abalanzó —**uno de los hombres de Adrián.**
Damon reaccionó instintivamente, esquivando y **dando un golpe brutal en la garganta del hombre.**
El atacante se derrumbó.
Damon recuperó su arma—
Pero antes de que pudiera disparar, una voz lo detuvo.
"Ahora, ahora, no seamos apresurados."
La sangre de Damon se **enfrió.**
Se giró lentamente—
Y encontró a **Adrián de pie a unos metros de distancia.**
Con el arma levantada.
Con una sonrisa afilada.
Y detrás de él—
**Alina.**
Atada. Amordazada. **Aterrorizada.**
El estómago de Damon se **cayó.**
Adrián sonrió con suficiencia. "¿Me extrañaste?"
El mundo de Damon se hizo añicos.